Ya lo dijo don Mariano en Valencia: “Si alguien se quiere ir al partido liberal o conservador, que se vaya”. Ese es uno de los pocos momentos en los que el actual presidente del gobierno no ha mentido en su vida, porque no es que solo nos hayamos ido, nos ha echado. No ha dejado de demostrar desde entonces la deriva a la izquierda del gran partido de la derecha española que había sido hasta entonces.

A raíz de ese congreso todo cambió en el Partido Popular. Los dirigentes de toda la vida poco a poco fueron arrinconados y se fueron yendo, cuando no echados. Se les humilló y se permitió que fueran atacados desde todos los flancos, principalmente el izquierdo, juzgando y denigrando todas las trayectorias y gestiones, tanto las buenas como las malas. Se quiso arrinconar lo que hasta entonces había sido el partido y lo consiguieron.

Después fue elegido presidente, por supuesto con un programa que evidentemente camuflaba su deriva socialista. Pero ese engaño duró poco. Desde el primer día se ocupó en dejarnos bien claro que él iba a ser el heredero de la desastrosa gestión de Zapatero. No acabó con ninguna de las barbaridades cometidas por el de la ceja, las continuó. Subidas de impuestos, claudicación ante ETA, permisividad con los nacionalismos, con los comunismos y con todo lo que tuviera que ver con acabar con la unidad de España.

Hoy es de nuevo presidente gracias a su mediocridad, es presidente por ser el menos malo, no por ser el mejor. Tan solo hay que ver lo que tiene enfrente para ver la desgracia que tenemos todos los españoles con nuestros políticos. Hoy es de nuevo presidente, repito, y vuelve a la carga con sus subidas de impuestos, con su claudicación ante el separatismo y con su enésima traición. Ya no es el líder del partido referente de la derecha española. Es el líder del partido referente del socialismo light. Seguiremos buscando nuestra opción liberal y conservadora, pero ni está ni se la espera. Gracias Mariano “el falso”. Gracias Rajotero, Adiós Partido Popialista.