Tras la manifestación del sábado en Madrid, convocada por los sindicatos, bajo el lema “Quieren arruinar el país” (imagino que cuando hablan de país se refieren a España, porque también se usa para Cataluña, Vascongadas, Valencia…) me he puesto a pensar, otra vez, sobre la cuestión sindical en este País (España), y lo siento pero el País lo arruinaron ellos y sus amigos los socialistas. La izquierda es especialista en eso, en acabar con todo, en arramplar con los recursos públicos, en su favor, claro. Los sindicatos han colaborado en hundir España y ahora quieren ir de salvapatrias.

En España los principales sindicatos, Comisiones Obreras y UGT, son sindicatos de clase, defienden a todos los trabajadores por el solo hecho de serlo, aunque trabajen en cualquier empresa.

Además sólo el 15 % de los trabajadores de este País está afiliado a un sindicato, es decir, su representatividad real es mínima, aunque por ley se les otorgue la capacidad de decidir por todos los trabajadores.

Y esto también hay que reformarlo. Unas organizaciones que solo tienen un 15 % de representatividad no deberían tener tanta fuerza, tanta capacidad de influencia en la sociedad. El artículo 7 de la Constitución española dice que “los sindicatos de trabajadores y las asociaciones empresariales contribuyen a la defensa y promoción de los intereses económicos y sociales que les son propios”. (De las asociaciones empresariales hablaré en otra ocasión).

¿De verdad los sindicatos se dedican a eso?, me parece que sí, que el precepto constitucional se lo han tomado al pie de la letra, pues defienden y promocionan los intereses económicos y sociales que les son propios (los suyos, claro).

¿Alguien me puede decir cuando UGT o CCOO ha hecho algo por él? ¿cuándo le ha ayudado? Ahora, por ejemplo, se dedican a exigir estar afiliado para recibir un curso, cuando los cursos los pagamos entre todos, de nuestros impuestos.

Y todo esto pagado con dinero público, pues los sindicatos se nutren de las arcas públicas, lógicamente las cuotas de los socios (de las que las paguen) no dan ni para pipas. Es decir, todos los españoles financiamos los sindicatos ¿y qué nos aportan? Nada.