Julio Rodríguez


Puedo imaginarme a gente como mis abuelos, el año que viene mi abuelo habría cumplido 100 años, en los años 60 o 70 asistiendo escandalizados a la aparición de los Beatles o los Rolling en la televisión de entonces. A la aparición de Fórmula V o incluso Camilo Sexto, con esas pintas que llevaban entonces, estoy seguro que tanto mi abuelo como mi abuela asistirían a ese espectáculo escandalizados. Lo curioso de todo es que aquel espectáculo que tanto escandalizaba entonces hoy nos haría hasta gracia por lo absolutamente suave que es. Los Beatles eran un escándalo, pero hoy serían como tomar un yogur desnatado natural, ni engordas ni te sabe a nada, pero te calma la gusa de unos cinco minutos.

El llamar la atención escandalizando a la gente es más viejo que la orilla del río, a mis abuelos les escandalizarían los Beatles y estoy seguro que ellos a su vez escandalizarían a mis bisabuelos con cualquier cosa. Es una forma de demostrar una cierta rebeldía e independencia, pero sobre todo de llamar la atención. A pesar de lo escandalizados que pudieran estar mis abuelos estoy seguro que no estarían ofendidos. Esos grupos provocaban el escándalo con su música y con sus ropas, pero no ofendían a nadie, sólo a quien no le gustara esa música.

Las formas que ha tenido Podemos para llegar donde ha llegado han sido varias, pero hay dos básicas: La primera es con extrañas e investigadas financiaciones y la segunda es intentando escandalizarnos. A mi edad ya no escandaliza casi nada y menos unos tipos que en el año 2016 todavía siguen levantando el puño y soltando continuas proclamas, a cual más estúpida. Se piensan que son muy modernos, pero como he dicho antes son bastante antiguos y ridículos, no han hecho nada que no se haya hecho toda la vida. Y digo que no me escandalizan, pero si he de decir que me ofenden, lo hacen continuamente.

Una de las ofensas que peor llevo de los Podemitas es que se crean, tanto dirigentes como seguidores, los inventores de la bondad y de la remodelación absoluta de todo. Es decir, han tenido que llegar ellos, que son mejores que nosotros, a mostrarnos el camino y sobre todo a corregirnos. A mi que me intenten escandalizar me hace hasta gracia, es probable que en modernidad yo les diera, no una, mil vueltas a cualquiera de esos mamarrachos trasnochados, me da igual. Otra cosa distinta es que se crean mejores que yo, eso ni hartos de canutos.

Cuando pasan los años todos miramos hacia atrás y analizamos un poco los años vividos avergonzándonos de muchas cosas que hicimos, fruto de la edad. Yo con estos no tengo esa esperanza, yo creo que segurirán siendo igual de ridículos por los siglos. Es lo que tiene no haber recibido hostias a tiempo y no ser, en el fondo, más que unos niñatos hijos de papá. Unos pijomunistas, vaya.