Malas o buenas, justas o injustas en este país existen unas leyes y unas normas escritas que todos debemos acatar. Las debemos acatar todos, aunque muchas veces no nos beneficien o no estemos de acuerdo con ellas. Pero eso debe ser algo que afecta a una parte de la población, con la parte podemita de España no deben ir esas historias. Cualquier cosa que no les beneficie o, lo que es peor, no les guste no debería existir o, de existir, ellos no tienen por qué acatarlas.

Se presentan a las elecciones generales como si fueran unas hermanitas de la caridad. A pesar de tener un discurso repleto de barbaridades en campaña electoral procuran decir el menor número de ellas posibles. Procuran, aunque no lo consigan siempre porque decir barbaridades forma parte de su ADN. Mantienen las redes sociales y, sobre todo, la calle tranquila con el único fin de cazar el voto de algún despistado con el que cuele ese engaño de campaña electoral. Pero he aquí que llegan las elecciones y nunca consiguen lo que pensaban. Siempre piensan que van a ganar arrasando en las urnas y nunca se cumple. Tienen un techo electoral y tienen la suerte de haberlo alcanzado de primeras, pero hasta ahí.

Parece ser que después de tanto tiempo vamos a tener gobierno en España y gracias a la abstención del PSOE. Digo parece ser, que no es, porque del PSOE nunca hay que fiarse. Hoy pueden decir una cosa y mañana la contraria, para al día siguiente decir la contraria de la contraria. Pero esta supuesta decisión del PSOE va a suponer algo, que Pablo Iglesias no sea vicepredidente. Es decir, va a tener que esperar un tiempo para que las urnas le vuelvan a decir las verdades del barquero. Eso no le gusta al podemita, dinero ya tiene y lo que quiere ahora es poder. Esa es la base del comunismo, poder sea como sea y a costa de quien sea lo antes posible. Por lo civil o por lo militar, pero el poder y rapidito.

Es decir, cumpliendo lo que dice la ley y las normas no van a conseguir tocar poder. Es decir cumpliendo la ley nunca van a conseguir llegar al poder. Y es que, además, allí donde lo han conseguido lo están haciendo tan sumamente mal que es difícil que repitan. ¿Y qué hacer entonces? Pues volver a movilizar las redes sociales y, sobre todo, la calle. Ahora quieren rodear el Congreso en el debate de investidura de Mariano Rajoy. ¿Y por qué? Pues porque no han ganado ellos en las urnas, tan simple como eso. Tan simple como eso de que son socialdemócratas es un cuento que no se lo creen ni ellos. Tan simple como que son comunistas y de los de la peor calaña.