La cúpula de Podemos no solo hace patente su populismo ante todos los españoles con sus propuestas irrealizables, sino que intenta sentar cátedra con más de lo mismo entre sus propias bases.

Para ser profesores y consejeros de regímenes de allende los mares, o son unos verdaderos ignorantes impenitentes, o bien les venden la moto a los suyos con un cinismo que asombraría al mismo Diógenes de Sinope, ese que caminaba durante el día portando una lámpara encendida por la ciudad para encontrar un “hombre honrado”. Muchas lámpara le harían falta a Diógenes para encontrar o bien la luz de la verdad o bien la de la sabiduría entre las élites de Podemos. Parece ser que intentan regenerar o asentar, ni ellos lo saben, la pluralidad y nada menos que la democracia interna dentro de su partido. Lo único que se está decidiendo es quién dirigirá el cotarro y con mano de hierro. De ahí las peleas entre las élites.

Pues bien, amigos podemitas. Tengo muy malas noticias para vosotros. Estos, los de arriba, también os están tomando el pelo y no os enteráis. No solo en vuestro partido sino en ningún partido de masas ha existido ni podrá existir jamás democracia interna. Ya os lo pueden disfrazar con círculos, con un congreso en Vistalegre, o con lo que queráis. La democracia interna dentro de los partidos de masas simplemente no existe. A esto se le llama la Ley de Hierro de los partidos políticos de masas o Ley de Hierro de Robert Michels.

Sabemos que es una gran decepción para vosotros, pero no os preocupéis. Precisamente el bueno de Michels quería demostrar lo contrario y en su rigurosa investigación se dio de bruces con la cruda realidad. También él quedó decepcionado con su descubrimiento científico: “tanto en la autocracia como en la democracia gobiernan las oligarquías”. Así que si leéis esto, preguntadle a Iglesias o a Errejón en ese congreso cómo quieren conseguir democracia interna en el partido, y si han oído hablar de la LEY DE HIERRO. Veréis, cómo os abuchean (en toda asamblea, siempre hay abucheadores profesionales), os echan por alborotadores, o cómo si os responden a la pregunta os salen por la tangente. Luego, en vosotros estará comulgar con ruedas de molino o no dejaros engañar.