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Seguramente los lectores se habrán preguntado alguna vez sobre el motivo de la ascensión meteorica de Podemos hasta llegar incluso a ocupar escaños en el Congreso.

Ya dijo Franklin D. Roosvelt, el presidente de EE. UU que tuvo que lidiar durante su mandato con la segunda guerra mundial: “En política no existe la casualidad, y si existe, seguro que ha sido minuciosamente preparada”.

Desde luego, no vamos, ni siquiera, a insinuar por un solo segundo que Roosvelt fuese un devoto creyente de las conspiraciones; pero, desde luego, sabía de qué iba la política; y sobre todo, teniendo en cuenta la época histórica tan dura en la que le toco dirigir los destinos de su gran nación.

Esto nos plantea un deliciosos problema de ciencia política: “¿Por qué ha tenido Podemos tanta popularidad, y a qué es debido que un mindundi como Pablo Iglesias haya llegado a dirigir un partido político en tan poco tiempo?

Conversación de bar contra criterio de experto

En primer lugar, Pablo Iglesias es un producto televisivo, especialmente de una cadena que vio el filón. A Pablo Iglesias se le dio gratuitamente la presunción de inocencia porque era de izquierdas, era políticamente correcto, y, sobre todo, porque hablaba mal del gobierno y del sistema. Así es como un populista conquista el corazón de muchos. Les dice al pueblo inculto lo que ellos comentan en el blar; lo que quieren escuchar. En todo el mundo mundial, el pueblo, o bien odia, o bien simplemente desconfía de sus clases dirigentes. Se proyectó la imagen de un rebelde hablando mal de su gobierno y de las clases dirigentes. Se apropió del término de un gran periodista a quien los medios sacaron de circulación por no tener pelos en la lengua. Hay mucha diferencia entre presentarse con datos descubriendo y destapando alcantarillas políticas, como hacía Enrique de Diego, a limitarse a llamarles casta y echar pestes contra los que gobiernan, pero con el mismo lenguaje y capacidad intelectual que tendría lugar en una conversación de bar. A de Diego lo consideraron un peligro; ese sabía lo que decía y por qué lo decía. Este mindundi, incluso podría limpiarles la plaza del Sol de manifestantes y ahorrarles mucho dinero en operativos policiales antidisturbios. “Mejor que estén en el Congreso que no en Sol”, se le escapó a un político muy importante al declarar ante una periodista que le preguntó saliendo de no sé qué lugar. Y no lo duden, esa declaración se le escapó al político. En el momento en que Podemos gozó de las mieles de lo que ellos llaman casta se acabaron ante los medios todo aquello de la casta. Ahora tiran contra la oposición porque su único objetivo es el poder. Y como no se han visto en otra ni tampoco se lo esperaban, pues siguen diciendo y haciendo el ridículo, pero esta vez dentro del Congreso o donde les pilla de camino.

El gran error del pueblo consiste en entrar al trapo y focalizar todas sus frustraciones sobre los gobernante, por la mala praxis de sus gobiernos. Descargan su rabia contra los gobernantes en vez de hacerlo contra el sistema de gobierno que permite a esos gobernantes hacer lo que hacen con el pueblo. Así puede llegar por la pequeña pantalla cualquier parlanchín de feria a engatusarlos como a catetos y si eso da audiencia pues la charlatanería vacía de todo contenido inteligente está asegurada. Y ese error permite a un mediocre ser sustituido por otro, que seguro hará bueno al anterior; porque la mediocridad tiene el efecto de “bola de nieve”. Como a quien me precedió no le pasó ninguna factura política ni penal su mala praxis, yo tengo carta blanca también. Y dentro del sistema es muy difícil hacer bien las cosas porque el político no se debe a los ciudadanos, ya que antes que nada se debe a su partido político. Estamos en una partidocracia, no en una democracia.

El único sistema que defiende los intereses del ciudadano es la democracia formal. Ya iremos explicando en qué consiste

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