Me pregunto de qué forma estarán educados muchos de los veinteañeros que hoy por hoy pululan por España. Todo lo saben, todo lo conocen, van dando lecciones a adultos de la edad de sus padres y no se equivocan nunca, aparte de los insultos, claro. Hasta hace cuatro días eran unos niñatos a los que entre todos pagábamos sus universidades, sus estudios, esos que parecen no acabarse nunca y, aunque todavía no han tenido los huevos suficientes para salir de casa de papá, van por el mundo aleccionando.

Son votantes de Podemos porque los que superamos los cuarenta no nos enteramos de nada y deben corregirlo ellos. Te dan lecciones incluso de lo que ellos por edad no han vivido y tu si y te corrigen vaya si te corrigen, te corrigen hasta el aburrimiento y te insultan por no abrazar la verdad, verdadera, que sólo es la suya.

Son la perfección absoluta, nunca se equivocan, todo lo ven de lejos y con una vista que sólo los muy tontos, todos los demás, no conseguimos ver. Acaban de empezar la vida y ya la tienen completamente vivida, pensando que sólo consiste en conocer secretos de internet o de un buen ordenador. Votan por primera vez y votan a Podemos, y a pesar de ser su primera votación sienten que “por fin su voto sirve para algo”.

Son unos engreídos y unos maleducados y a pesar que vayan diciendo por ahí que todos sus males son culpa de la sociedad que les rodea y todas sus virtudes son por su excepcional personalidad, no son más que unos pardillos. Unos pardillos a los que todavía les queda mucha vida por vivir y que en su mayoría sentirán una gran vergüenza por lo rematadamente imbéciles y engreídos que eran a los veinte.