Las tonterías que se le ocurren a Carmena a diario, o Carmenadas, no son, en realidad, tonterías; forman parte de un plan milimétricamente diseñado por ella, por Pablo Iglesias y por todos los comunistas que han existido y existirán. Ese plan parece muy sesudo, pero es un plan muy simple, más simple que el mecanismo de un chupete: acabar con las tradiciones.

Para que algo tan antinatural e inhumano como es el comunismo cale entre la población lo primero que hay que hacer es anular su voluntad e independencia, sólo anulando su voluntad e independencia se consigue inocular esa especie de desenfrenado amor al estado, por encima de la propia familia, o al líder del partido, por encima hasta de tu madre. Para eso lo más importante es anular lo máximo posible las relaciones familiares y tradiciones, para eso lo más importante es anular en el individuo cualquier amor superior o responsabilidad más grande, como podría ser la concepción de un hijo, se fomenta el aborto.

En estos últimos días, más bien desde que empezó a regir los destinos de Madrid, no han llegado de la comunista/podemita Carmena más que gilipolleces. ¿Es posible que toda una señora juez sea así de gilipollas o es que se lo hace? Evidentemente se lo hace, no cabe en cabeza humana sandeces tales como fomentar que un niño recoja colillas del suelo o hacer cabalgatas de Reyes con “Reinas Magas”, ni siquiera Carmena es tan imbécil, todo está perfectamente milimetrado.

Ser imbécil y que todo el mundo a tu alrededor te afee la conducta es lo normal, lo anormal es hacer el imbécil sin serlo en realidad y encontrarte con que todo el mundo aplaude tus imbecilidades. Para conseguir eso hay que romper muchos vínculos y muchos lazos con la realidad, que normalmente te los da la familia. Lo más importante para estos comunistas es, evidentemente, romper esos lazos.

Desde este humilde sitio hago un llamamiento a todas las personas normales a que eviten convertirse en imbéciles, que no sigan la corriente establecida, y mayoritaria. Es necesaria, más que nunca, una oposición al comunismo, no hay que tener miedo, están tan acostumbrados a la lobotomización que encontrarse con opositores les desconcierta. Hay que conseguir que no acaben con nuestras tradiciones y nuestras familias, si lo consiguieran estaríamos perdidos.

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