Tras haber pasado todos nuestra primera Navidad y Cabalgata de Reyes podemita muchos, entre los que me incluyo, hemos llegado a una conclusión: la política de los podemitas se basa en decir gilipolleces. Y eso no es que lo diga yo, es que a los hechos me remito porque si cogemos sólo un Ayuntamiento como ejemplo nos daremos cuenta. Cojamos el de Carmena y obviemos ya el famoso tema de la cabalgata. Que si las madres podrían limpiar los colegios de sus hijos, los niños recogiendo colillas por la calle…

La verdad es que cuando escuchas o lees estas tonterías por primera vez hay dos tipos de reacciones para los que somos contrarios a Carmena y a Podemos: a unos les enfada y a otros les hace gracia. Pero la reacción es la misma cuando ya es la enésima vez que escuchas una tontería distinta, acaban saturando. Y la saturación lo que produce es hartazgo que puede desembocar incluso en el olvido, ya no somos capaces de recordar una por una todas las tonterías y gilipolleces podemitas. Esa podría ser también una estrategia.

Ahora tanto Podemos como PSOE están negociando para una posible coalición y así hacerse con el gobierno de España. Llevan una temporada calladitos los dos, no más de una semana, tampoco vayamos ahora a exagerar. Esto me preocupa mucho más que cuando se pasan el día diciendo bobadas, porque ahora están callados porque tienen algo que esconder, eso no es bueno.

Me recuerda cada vez más a la campaña electoral en la que cada vez que aparecía Pablo Iglesias parecía que iba a dar una clase de yoga en lugar de un mitin, ¡oooommmm!