Si hay algo que todas las personas tienen en común llegando ya a ciertas edades es algo tan sencillo como no meterse en problemas. Una persona ya anciana no quiere que nadie le complique la vida, quiere vivir los años que le queden de vida de una forma tranquila. Quiere que sus hijos estén situados y pasar una vida lo más apacible posible, No se meten con nadie, no buscan problemas, ni les gusta que se los busquen. Eso es en la gente de cierta edad normal, aunque ese no debe ser el caso de Manuela Carmena a sus ya 71 años de edad (13 de Junio de 1944)

La nada adorable anciana se ha pasado desde el minuto cero en que asumió la alcaldía de Madrid provocando al personal. Le daba igual a quien fuera, hombres, mujeres y niños. Ella se ha pasado desde el primer momento tocando las narices a todo el mundo y dejando en evidencia, cada vez más, que su comunismo no es un comunismo militante, es más bien un comunismo provocador y revanchista; vamos, lo que viene a ser el comunismo de toda la vida que, debe ser, que no se cura ni con la edad.

El cenit de sus provocaciones creíamos que lo había alcanzado muchas veces a lo largo de estos meses como alcaldesa, pero no, en Carmena y los comunistas todos es fácilmente empeorable. El cenit lo ha alcanzado con la Cabalgata de Reyes. La nada adorable anciana se había empeñado en dar la nota en Navidades y a fe que lo ha conseguido, lo ha conseguido con la Cabalgata. Le da igual a la vieja que los Reyes sean una fecha entrañable para todo el mundo, principalmente para los niños, porque a ella lo que le gusta es provocar y tocar las narices caiga quien caiga, aunque sean niños las víctimas.

Nos ha presentado en la Cabalgata a unos Reyes Magos, quería ser suave pero no puedo, lo más parecidos posible a mamarrachos. Los Reyes siempre iban vestidos de una forma majestuosa y a los que nos ha presentado los ha vestido como a auténticos imbéciles. Esto odiosa anciana es una provocación en toda regla y una falta de respeto a todo el mundo ya sean niños o padres. Esto, vieja del demonio, es una tomadura de pelo. Lo mejor, engendro de alcaldesa, es que te vayas a tomar el pelo donde te aguanten, no se si me entiendes.

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