Cualquiera que vea la imagen que encabeza este artículo y que no conozca a la protagonista podría hacerse mil preguntas. ¿Quién es esta señora? ¿Ha descubierto alguna vacuna para curar una rara enfermedad? ¿Ha compuesto alguna obra literaria de gran valor para la humanidad? ¿Quizás haya compuesto alguna sinfonía magistral? Y los que sabemos algo de ella solo podríamos contestar, se llama Carmen, Carmen Forcadell. Y es que no podríamos contestar nada más porque no podríamos buscar en su personalidad ni en su historial ningún motivo para explicar esa fotografía. Solo podríamos contestar, está incumpliendo la ley. Está cobrando de un estado que dice rechazar y que no considera democrático. Solo utiliza el estado para aprovecharse personalmente de él, mientras por otro lado no acata las leyes que no le interesan. Entonces esa persona que no la conociera nos diría, entonces es una caradura, ¿no? Y a nosotros no nos quedaría más remedio que contestar que sí, que exactamente eso es lo que es y que esos son los motivos por los que es aclamada. Encima por quienes le pagan su desorbitado sueldo.

El nivel de esta sociedad es tan mediocre que las personas que destacan, las que lideran la sociedad no son las buenas, ni siquiera las menos malas; las que mas destacan son las que mas cara le echan al asunto. Personajes tipo Pablo Iglesias que necesita que se hable de él, no por sus hechos, solo por sus gestos. Por darse un beso en los morros con este o con aquel. Por sentarse en el suelo del congreso a atender a unos periodistas o por pedir la libertad en pleno debate institucional de algún compañero suyo juzgado y condenado. Esos son los líderes de ahora, los de los gestos, pero no los de los hechos. Porque solo valen para gestos, pero hacer, no hacen nada, no pueden y lo que es peor, no saben.

Y la culpa no es de ellos, la culpa es también nuestra. Nuestra por creer a cualquier iluminado de estos que nos cuentan batallas, que nos cuentan historias imposibles que solo son capaces de imaginar para su propio beneficio. Y la culpa es también de quienes legislan y gestionan nuestra vida, de nuestro gobierno y de nuestra justicia. Esos que solo son capaces de legislar y de juzgar con dureza a los que no somos nadie, a los que seríamos incapaces de tener tanta cara. A los que nunca decimos ni hacemos nada.