Vivir en una celda de 2x3m. debe ser terrible, pero cuando esa habitación no va más allá de tu propia piel, es un infierno.
No estoy hablando de estar descontento con tu cuerpo, porque no te guste, o sea pequeño o grande, es que, es incomodo y sobretodo doloroso.
Jamás, ni un solo segundo al día, te encuentras a gusto, siempre deseando escapar, sabiendo que la única vía de escape, es la peor de las soluciones.

Una de las definiciones de la OMS sobre la salud es: “La Salud es el silencio de los órganos”, pues los míos gritan desaforadamente día y noche. La imposibilidad de realizar cualquier tarea, te lleva a la jubilación en este caso un destierro por lo prematuro que ha sido.Mal vives rodeado de familia y amigos en la más profunda soledad, ya que reina la desconfianza, al ser una enfermedad que no te deja ningún tatuaje externo que perpetúe a ojos de los demás los padecimientos del ser querido, el tiempo se encarga de sumergirte en un mar de dudas y desconfianzas por parte de todo aquel que te rodea.

Padecimiento, reconocido Enfermedad hace relativamente poco tiempo en 1992
CIE-10‎: ‎M79.7, no es respetado ni por el propio personal de Salud, entre los que me encuentro y reconozco haber cometido el mismo error.

Vivir sometido a un agotamiento continuo y dolor sostenido, es descorazonador, solo puedes hacer algo el tiempo que te permiten los opiáceos, aunque esto no vaya más allá de poder pasear unos minutos , leer o dialogar, no mucho más.
Si añadimos pareja e hijos, entonces estás perdido, si para el doliente es insufrible, para la persona sana debe ser… sinceramente, no encuentro ningún calificativo que lo defina.
Incluso me atrevería a decir que es la peor de las torturas, porque lo es el propio hecho de estar vivo. Este, es el relato de una noche cualquiera, en este caso la de hoy.

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