Imaginen que un vendedor llama a la puerta de su casa y le dice: “Hola imbécil, me cago en tus muertos. Vengo a venderte un seguro”. Seguramente no le de tiempo ni a empezar otra frase porque seguramente le den con la puerta en los morros antes de acabar la primera. Es surrealista pensar que alguien que pretenda vendernos algo lo intente hacer con un insulto para conseguir su objetivo. Batiría el récord de ventas negativo de su empresa, el tiempo que su empresa le aguante, claro. Es del género tonto y no entraría en la cabeza de una persona normal.
Pues bien, ese método de venta es el que utiliza la mayoría de la industria cinematográfica española, el del insulto a gran parte de sus clientes potenciales. Los Trueba, Bardem, Toledo, San Juan, etc..pretenden vendernos su producto con el insulto por delante. A mi esto, como persona y profesional de la venta, me ofende y además me sorprende. No entiendo muy bien el objetivo final de esas palabras tan ofensivas hacia gran parte de su público objetivo. 
Los que nos dedicamos a vender sabemos muy bien de qué temas no hablar y, sobre todo, sabemos muy bien cómo comportarnos ante las personas. Cada persona es un mundo y tenemos claro que no podemos actuar de la misma forma en una cita de ventas que en otra. Pues bien, es curioso que esta gente que vive de estar cara al público y de actuar no se de cuenta de eso. Actúan de una forma imprudente y maleducada, algo que no se espera de alguien cuyo trabajo consiste en dar vida a personajes creíbles, aunque no tengan nada que ver con ellos.
A mi me da verdadera pena decir que todo esto provoca que yo, personalmente, evite pagar un duro por ver cualquiera de sus trabajos. Y es una pena porque soy español y me gustaría promocionar la industria nacional de cualquier sector. Esto es la evidencia de lo malo que es conseguir el dinero fácil. Si el estado te subvenciona de entrada y a fondo perdido, no harás ningún esfuerzo ni por hacer, ni por vender un buen producto. Así les va después en taquilla, que no venden un duro. Vagos, maleducados y profesionales nefastos.