Yo ya estoy convencido de ello, no hay quien me quite esa idea de la cabeza: a mayor número de idiotas, mayor número de idiotas nuevo que aparece, es matemático. Si medimos ese mal que estamos padeciendo por ejemplo a nivel español ya nos podríamos remontar al menos unos añitos atrás cuando fue elegido presidente Jose Luis Rodríguez Zapatero, más o menos desde el año 2004 la situación es alarmante. En aquel tiempo, recordemos, fue elegido presidente del gobierno un imbécil a causa de un atentado, en el que murieron 200 personas, del que fue acusado el presidente anterior, directamente. Ese ya no es un buen síntoma.

Pero es que desde ese año hasta ahora son innumerables las ocasiones en que se ha puesto a prueba el nivel intelectual de la población, en general, dando como resultado no unos datos negativos, unos datos desastrosos. Se admira y se apoya a gente que hace unos años mataban a otros de una bomba o con un tiro por la espalda, se aplaude a quien insulta o critica a los españoles, ¡siendo español! Se pide que se ponga libre a un pobre adolescente que acudía a una manifestación cargado de bombas incendiarias. Se nombra concejales, y se aplaude, a elementos que hacen chistes con el holocausto o que se fotografían levantándose las faldas y haciendo pis en medio de la calle. Se ha considerado que estar en contra del sistema y pedir cambios y una revolución es ser imbécil profundo, es una especie de revolución de imbéciles. Este asunto es bastante preocupante porque son muchos más, son mayoría.

Hace poco han sido las elecciones catalanas en las que aunque las cosas no han quedado meridianamente claras si que se ha visto una división más profunda de lo que parecía. Se creía que los independentistas iban a ganar por goleada y no ha sido así, además uno de los candidatos, el señor Mas, ha sido imputado por incumplir la ley con motivo del ridículo referéndum del 9N. Es evidente que los líderes independentistas saben que están rodeados de imbéciles y de cerebros licuados porque las excusas y el discurso que están utilizando desde entonces sólo puede ser convincente para un imbécil. Sin conseguir una mayoría hablan de claras mayorías y de supuestos mandatos electorales y ahora al delincuente nos le venden como una víctima. Me imagino a todos los imbéciles perdonando al que delinque como ya hicieron con Pujol y aquellos ridículos carteles de: “Pujol, te perdonamos”.

Estamos en una situación preocupante, van a seguir haciendo de nosotros lo que quieran porque estamos rodeados, no hay forma de evitar que cada minutos surjan diez o doce imbéciles más. Vivimos a golpe de mensaje televisivo y lo peor de todo es que encima hasta el más manipulado se cree con una independencia que ni tiene ni tendrá en la vida. Eso es lo peor de todo que quien padece ese mal no sabe que lo tiene y cree que quien lo padece es el de al lado.