Es curioso que esta campaña electoral parecía que iba a traernos muchas novedades, pero no nos ha traído ninguna. Habían aparecido ellos, los jóvenes, los de los partidos emergentes, para explicarnos lo mal que hacíamos las cosas los que con nuestros impuestos les hemos estado pagando carreras hasta los 30, pero de momento nada, de momento no nos han contado nada nuevo, al menos a mi.

Se han pasado el tiempo hablando del bipartidismo, de la vieja y la nueva política, de lo malo que es lo viejo y lo bueno que es lo nuevo, pero sus propuestas de nuevas no tienen nada. Al final parece que se han dado cuenta que lo viejo, será viejo, pero fuera de lo viejo hace mucho frío y ellos son demasiado comodones. Lo cierto es que se debe vivir muy bien en lo viejo porque una vez que lo conocen todos ninguno quiere salir de ahí, que se lo digan si no a Irene Lozano que ya sólo le falta presentarse por VOX.

Los partidos emergentes creíamos que iban a limpiar también todo lo malo del sistema, creíamos que a la vez que emergentes iban a ser también partidos detergentes. Debe ser que están esperando a cambiar las cosas cuando lleguen al poder, pero lo lógico sería que nos lo contaran antes. Me temo que lo peor de ellos, sobre todo en el caso de Podemos, no es lo que nos cuentan, es lo que nos ocultan y en los morados parece que es mucho más de lo que nos dicen.

Si las propuestas nuevas que me traen son las que traen yo sólo puedo decir que los experimentos con gaseosa, no van a cambiar nada, va a ser más de lo mismo. Yo aquí aplicaría varios refranes, pero el principal es que prefiero lo malo conocido. Lo siento, muy emergentes, pero España lo que más necesita son partidos detergentes. No es la clase política la que está mal, es el sistema el que es un asco y mientras no venga nadie con una propuesta coherente para cambiarlo yo paso de más de lo mismo.