Como si se tratara de una simple coincidencia, ayer, mientras estaba acabando de escribir mi último artículo escuchaba la noticia de la agresión sufrida por dos guardias civiles y sus parejas a manos de cincuenta proetarras. Y hablo de coincidencias porque esta noticia, aunque no lo parezca, tiene mucho que ver con el acoso escolar, del que hablaba en aquel artículo. Son dos hechos cuyos principales protagonistas, los culpables de los mismo, tienen en común una cobardía patológica. Se juntan cincuenta sinvergüenzas para esperar a cuatro personas a la salida de un local y molerlas a palos. Esa cobardía está en el ADN de esta gentuza. Ellos se juntan en una proporción de cincuenta a cuatro, porque solos no tienen valor para enfrentarse ni a una mosca. Sus ídolos asesinos mataban por la espalda de un tiro en la nuca, o con un coche bomba cuando ellos estaban ya a kilómetros de distancia. ¿Por qué? Porque su indigencia mental y su cobardía les impide enfrentarse cara a cara con nadie.

Y lo peor, si cabe, es que en esta batalla que estamos librando contra ellos nos están ganando. No solo porque siguen haciendo lo que les da la gana y yendo por el mundo como quieren, es porque los que creíamos los nuestros permanecen impasibles y sin mover un dedo. La policía, de momento, solo ha sido capaz de detener a dos de los culpables, ¡de cincuenta! Y esto seguirá así hasta que dentro de uno o dos días, e incluso unas pocas horas, esta adormecida sociedad se olvide del asunto y deje de lado a las víctimas de este asqueroso ataque. Vamos, lo que pasa siempre. Lo que ha pasado con los casi mil asesinatos cometidos por los ídolos de estos asquerosos cobardes, olvidados y casi llegando al extremo de justificar su muerte. Razones políticas, ya se sabe.

Y el gobierno de Rajoy, que sigue en funciones. Pero en este tipo de casos no está en funciones desde hace trescientos días. Está en funciones desde el primer día que comenzó esta ya larga legislatura. Zapatero nos vendió a ETA buscando una paz que solo le serviría a él ante sus seguidores, quedaría tipo Gandhi. Muchos habíamos pensado, ingenuos que hemos sido, que con el gobierno del PP y Rajoy esto cambiaría. Pues no, les habíamos dado la mano y ahora ya se han tomado el brazo, la cabeza y la pierna. Yo si recuerdo la excarcelación de Bolinaga, yo si recuerdo la excarcelación de presos con la doctrina Parot. Estamos asistiendo a un intento de blanqueamiento de ETA por parte de muchos. Estamos asistiendo a algo que es una vergüenza y que muchos desmemoriados siguen a pies juntillas. Pues yo no, yo de los asesinatos y de las tropelías de ETA si me acuerdo. Mi memoria todavía me da para acordarme de eso. Yo no olvido como hace tanto miserable.

Podemos no ha condenado estos hechos, claro. Suma y sigue con esta banda de comunistas proetarras que pretenden gobernarnos. Y que todavía haya gente que les vote, qué vergüenza. Vaya cerebros que hay por el mundo.

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