La noticia del relevo de Alaya del caso de los ERE en un país normal debería haber sido una bomba informativa de las que abriera todos los noticiarios. Pero aquí no está pasando eso, han intentado que esta noticia, que es un escándalo, pasara desapercibida y lo están consiguiendo, vaya si lo están consiguiendo. Hay varios motivos para ello, en primer lugar un exceso de escándalos por el que todas las noticias pasan desapercibidas. En segundo lugar un interés evidente por parte de los responsables de la noticia de que así sea y por otro lado el que los afectados sean PSOE y sindicatos, algo que a la masa crítica no les gusta remover demasiado por ser de los suyos.

Las noticias relacionadas con las justicias, con los juzgados y con los jueces se cuentan por escándalos todas ellas desde hace ya demasiado tiempo. La falta de independencia del poder judicial se muestra cada día más evidente y genera muchas más dificultades a la hora de repartir justicia y conseguir que la justicia sea justa. Los jueces, en su inmensa mayoría, actúan por ideología y casi nunca actúan por justicia, es muy difícil ver a un juez independiente que tome decisiones que puedan perjudicar al partido que le ha colocado en su puesto. La independencia judicial brilla por su ausencia.

En esto, como en todo en la vida, hay excepciones, y Alaya era una de ellas, investigando uno de los mayores y más complicados casos de corrupción política y sindical de la historia de la democracia. No sólo el caso en si es complicado por las circunstancias del mismo, las repercusiones políticas y sindicales que el mismo han tenido en Andalucía han provocado que las piedras que se le han puesto a la juez en el camino hayan sido muchas y difíciles de sortear. No sólo no le estaban facilitando las cosas en la investigación, también lo hacían poniendo en solfa su independencia y atacando directamente a su persona, con manifestaciones de borregos sindicales a las puertas de su juzgado llamándole fea.

Ahora ya lo han conseguido, han conseguido apartarle del caso y darle el caso de los ERE a otro juez, la juez Nuñez, que ya ha dado muestras en las oportunidades que ha tenido que va a ser mucho menos incisiva que Alaya y, desde luego, mucho menos incómoda.

Esta es la enésima noticia de este tipo que sucede, no tenemos memoria y cada vez que surge una nueva pensamos que se trata de la primera. Con esto consiguen que ya no nos escandalicemos con nada y que veamos todo con normalidad. En el caso de los ERE hemos sido estafados por sindicatos y Junta de Andalucía no sólo los andaluces, también los españoles. Dado el peso político de los sospechosos me temo que este es el primer paso para que los culpables se queden con el dinero y sin castigo, como casi siempre que se trata de gente poderosa. Y después que la justicia es igual para todos en España, ya, ya…

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