Menciona un artículo escrito por Andrew Rosenthal en el New York Times de hoy, 27 de diciembre de 2016, que en ruso existen dos palabras para referirse a la verdad. Una de ellas es “pravda”, que significa verdad pero en su forma más superficial y aparentemente evidente. La otra es “istina”, que significa aquella verdad desnuda que no se manipula y se presenta tal cual es. Por eso, en la U.R.S.S (Unión Republicana Socialista Soviética) bautizaron Pravda al periódico oficial del régimen: un periódico donde se manipulaba la verdad de forma sistemática.

La idea de dos palabras para referirse a la verdad me parece un diamante con brillo propio en el léxico de ese idioma. Después el articulista dirige esta introducción para aplicarla a los problemas que en estos momentos preocupan a los americanos. Para resumir, Rosenthal viene a argumentar que Trump ha utilizado la verdad superficial en varios temas, como el del fiasco de la guerra de Irán sobre las armas de destrucción masiva, para a continuación indicar que existe una verdad mucho más profunda del porqué los servicios secretos afirmaron que existían pruebas de la existencia de esas armas. Ese es, más o menos en cuatro palabras, el artículo del New York Times.

Ahora bien, no creo que exista país en el mundo que no pueda utilizar la misma introducción para describir muchas de las actuaciones de los poderosos, sean estos políticos o financieros. Nosotros tenemos muchos sinónimos para verdad: certeza, certidumbre, evidencia, seguridad, convencimiento, seguridad… Son palabras semánticamente cercanas, pero no tenemos dos palabras para verdad.

Si utilizamos la de “pravda” se me vienen a la mente los medios de comunicación. Existen muchos tonos de grises que van del blanco al negro, pero no existe un negro absoluto como tampoco un blanco. Todos los medios mienten, en mayor o menor medida arrimando el ascua a su sardina. Por ejemplo, algunos solo ven las corrupciones de un partido mientras obvian las del que ellos apoyan. Algunas Comunidades Autónomas ejercen un férreo control sobre los medios de comunicación solo comparables con el de la antigua U.R.S.S. Encima, las mentiras las pagamos entre todos porque el dinero con el que gobiernos, corruptos hasta la médula, sobornan y corrompen las noticias a todas horas lo ponemos nosotros. Después Hacienda somos todos… Así financiamos 17 gobiernos y duplicados que nos podríamos evitar. Así financiamos un monstruoso gasto político.
Otras de las cartas con las que juegan los medios no solo consisten en la desinformación sino el olvido. Así se olvidan asuntos como el de los Pujol, los ERE, etc. La memoria del pueblo es muy frágil y solo se acuerda de lo que le ponen delante de las narices en ese momento. Y cuando quieren que nos enteremos de algo repiten la noticia de forma vergonzosa en todos los canales de tv a la vez: no quieres habas, pues un plato lleno…

Por ese motivo, hemos añadido el hashtag #DecíamosAyer al principio de algunos de nuestros artículos. Porque, a veces, hace falta recordar y nuestra hemeroteca es gratis: surge de nuestros propios Blogs. Somos sociedad civil y no disponemos de esos medios como una hemeroteca, así que todos olvidamos y a todos nos viene bien recordar, porque ellos no lo van a hacer. Y si lo hacen,  será de forma muy sesgada. En estas páginas recordamos cosas, informamos de la actualidad, de artículos de ciencias, de literatura, de salud… Y también intentamos explicar la diferencia entre el sistema partitocrático que tenemos y el democrático que nos gustaría tener. Informamos de qué es cada sistema de gobierno y de los pros y contra de unos y otros. Intentamos ser “istina” no solo por vosotros, sino por nosotros también. Si alguna vez dejamos de serlo dejaremos de escribir aquí. Solo nos debemos a nuestros lectores y a nosotros mismos. Es más, estamos deseando que participéis, que veáis vuestros artículos o cartas editados en estas páginas. Animaos, porque todos somos “istina”.

Origen de la frase “Decíamos ayer “

Fray Luis de León fue encarcelado por la Santa Inquisición por traducir algunos libros que no eran considerados muy ortodoxos por la Santa Inquisición. El hecho de ser denunciado era motivo de la apertura de un proceso, y el brillante Fray Luís fue denunciado por envidiosos, esos que desgraciadamente han practicado siempre el deporte nacional: la envidia. El proceso duró 5 años en los que estuvo encarcelado, después de los cuales fue finalmente absuelto. Según la leyenda al volver a su cátedra después de esos 5 años de ausencia, comenzó su clase con la frase: “Como decíamos ayer…”. Nos pareció adecuado escoger parte de la famosa frase de Fray Luís para nuestro Hashtag; para que no olvidemos ¿No querían memoria histórica?

2 Comentarios

Comments are closed.