Acabo de volver a casa, después de un día caluroso y cansado, y la noticia me ha llegado como un mazazo. Mi querida amiga Ana Patricia Álvarez Martínez (@anakaona) había fallecido el domingo. No pudo superar el trasplante de pulmón al que fue sometida hacía ya un año y llevaba, hasta que murió, en la cama de un hospital debido al rechazo que le provocó ese trasplante.

Venezolana, pero ya también española, como otras muchas personas que han tenido que huir de aquél país debido a su situación política, Ana era un encanto de persona. Nos conocíamos de charlar por whatsap, de Facebook, de Twitter y, aunque no nos conocíamos en persona, no era necesario. Era ese tipo de personas que transmitía por la pantalla de un ordenador o por un móvil lo suficiente para ser querida.

No tenía aquí a los suyos por lo que todo este tiempo de lucha ha sido especialmente duro para ella, a pesar de los vínculos virtuales. Desde su país no le transferían de una forma periódica su pensión y ella, luchadora siempre, se ocupaba de denunciarlo a través de las redes sociales. Hasta ahí llega la terrible mano de los políticos corruptos que gobiernan Venezuela, hasta el punto de dejar desamparada a una venezolana enferma. Sinvergüenzas.

Querida amiga real, que no virtual, que tristes nos dejas. Parece mentira pero es así, criticamos esto de la vida virtual pero también nos da la gran oportunidad de conocer a mujeres como Ana. De conocer su lucha y su entrega. De recibir muestras de su gran corazón. De saber de su pasión por la defensa de los animales. De su gran amor por su querida Venezuela y por su nueva segunda patria, España. De conocer a una persona que verdaderamente valía la pena. Me voy a acordar mucho de ti Ana. Descansa en paz.

Ana falleció en Junio de este año que se acaba. Compañera y amiga, no podemos despedir el año sin recordar a una persona como ella.