Lejos de ser una metodología de estudio ajena a la población media, está bien extendido, en España al menos, que la datación de fósiles se suele realizar por medio de datación de radiocarbono o carbono 14 (aunque no es el único método, como ya veremos en otro artículo), pero normalmente cuando preguntas a la gente que como funciona te suelen mirar con cara rara, y es por ello que vamos a explicarlo aquí.

En primer lugar, tenemos que saber que los átomos, dependiendo de los neutrones que tengan en su núcleo, forman diferentes isótopos de un mismo elemento, es decir, en el caso del carbono, hay diferentes “tipos” de carbono, ergo, diferentes isótopos del mismo. El más común en la naturaleza es el carbono 12, y el menos común con diferencia (tan solo el 10^-10% de átomos de carbono de la naturaleza son este isótopo, el 0,0000000001%) es el carbono 14, el que nos interesa para la datación. Y es que nos interesa no porque sea más chulo que el resto, sino porque es un isótopo inestable y radiactivo. Esto lo que significa es que se desintegra con el paso del tiempo, en concreto con el paso de unos 5730 años terrestres (con 40 años de error).

Una vez vistas las características de nuestro amigo el carbono 14 toca hablar de la datación como tal, de la radiometría que hoy nos dice cuan viejos son los huesos hallados en Atapuerca, por ejemplo. Los seres vivosincorporan a su organismo durante su periodo de vida (valga la redundancia) partículas de carbono 14 constantemente, pese a la poca abundancia del mismo, y esto es así porque nos llegan constantemente rayos cósmicos del espacio. Estos rayos cósmicos, que traen un porrón de átomos consigo, y transportan también este isótopo, que se incorpora tanto a la atmósfera terrestre, como a la hidrosfera, a los océanos y en más sitios. Por lo tanto, cuando los seres vivos respiran (tanto aire como agua)… Seguir leyendo