Entre las muchas cosas graciosas y curiosas que se hacen de niño está el irse de casa. Te enfadabas, cruzabas tus brazos e ibas a tu habitación mientras decías que en ese mismo instante te marchabas de casa. Antes de irte, por supuesto, le decías a tu madre que te preparara un bocadillo para el camino, o simplemente llegabas hasta la esquina de tu calle, la cuál no te molestabas tan siquiera a doblar. Tras un par de minutos volvías a tu casa como perdonando la vida a todo el mundo y advirtiendo que el suceso que había provocado la marcha no debía volver a repetirse.

La época infantil es una época de inocencia y de detalles como el que relatado anteriormente que tienen mucho de graciosos y nada de serios, son detalles que pasado el tiempo se recuerdan, además, con mucho cariño y ternura. Pero la infancia no debe estirarse toda la vida, cuando pasados los años sigues actuando como un niño la actitud puede pasar de una simple gracia, a un asunto más serio e incluso en algunos casos al extremo de enfermedad mental.

Los podemos y sus tentáculos, tipo Colau, Carmena y mareas extrañas tienen una cierta actitud que podría asemejarse a la de aquella de cuando eramos niños. Mientras no renuncian a vivir del sueldo público, que todos los españoles pagamos, no hacen más que hacer como que se van de casa con ciertas actitudes que muchas veces llegan a un punto de estupidez que roza incluso lo esperpéntico. En los últimos días la reina de los escraches y del “Stop Desahucios” , que por cierto ya empieza a tener problemas porque sus ex se sienten utilizados, publicó un twit en el que se refería a la ciudad de “La Coruña” como “A Corunha”.


El rechazar cualquier atisbo de españolidad incluso sustituyendo las “Ñ” por “NH” es poco menos que surrealista, es para no tomar en serio absolutamente nada de lo que hacen. La verdad es que me pregunto que clase de neuronas formarán parte de su cerebro para hacer cosas de ese tipo, no se si será un problema de una intoxicación repentina y provisional o es que son así de imbéciles. Intentan apartarse de quien les paga, incluso intentado ofendernos quitando una “Ñ” de esa palabra y se quedan tan anchos. Estoy esperando al día que tomen esa actitud tan “beligerante” y “digna” renunciando a un mes de sueldo, del cual viven (y muy bien) de los “asquerosos espaÑoles”.