Tendemos a pensar que la Unidad elemental de nuestro tiempo es el INDIVIDUO como Ciudadano.
Creo que este esquema mental se inició con el Renacimiento

La Soberanía Nacional reside en los Ciudadanos.
La legislación nacional e internacional protege los Derechos Humanos referidos principalmente a los Individuos.
El sistema de Impuestos está basado principalmente sobre el Ciudadano como Rentista o Consumidor.
El código penal entiende el Delito como un acto de Individuos o Individuos.
El fomento de la Educación y la Cultura, así como la implantación de determinados modelos de Ciudadanía, se enfocan hacia el Individuo.

Todo tiende a destacar el papel del Individuo e ignorar el papel grupal de la Familia y sus Intereses.
Quizás sea porque el Laicismo Fascistoide (post Comunista) considere a la Familia como un elemento de la tradición Religiosa y por tanto una Institución objeto de acoso y destrucción.

Pero todos vemos cada día, como en realidad la Sociedad, la Política y la Economía se basan en las Familias.

Una Familia monopoliza la Jefatura del Estado.
Unos mismos apellidos son los que se oyen (con alguna excepción) en la Política, algunos de ellos desde los tiempos de la República.
Unas 10.000 Familias en España son las que controlan la Economía.
Unas 400 Familias (palabras textuales de Millet, el del caso Palau), son Cataluña y el resto son solo ganado.
Unas pocas Familias representan el mundo de la Cultura, el mundo del entretenimiento y el mundillo mediático (no es lo mismo apellidarse Marsillach o Prats que García a secas), aunque rara vez sus genes justifiquen tanta relevancia.
Hasta parece que no pueda existir un Comité Olímpico Español sin un Samaranch presidiéndolo.

La famosa Casta no la forman Individuos sino Familias, en Política, en Economía, en Cultura, etc,…
No se puede definir a la Casta sin referirse a Familias.

La corrupción no la cometen los Individuos, sin saber que sus Familias medrarán gracias a ella, aunque al Individuo lo trinquen.

Esto se ve con claridad en la saga de la Familia Pujol que se inició con un evasor de divisas y banquero quebrado llamado Florenci, continuó con su hijo Jordi Pujol que concediendo préstamos incobrables a la burguesía catalana a través de Banca Catalana, se transformó en el líder del Nacionalismo.
Jordi padre, aleccionó a su prole en el oficio familiar (el trinque y el hunte).
Nos hemos librado de milagro de que Oriol Pujol fuese futuro Presidente de la Generalitat, pero dentro de una década empezaremos a conocer las andanzas de los Pujoles de cuarta Generación.

El culmen del Pensamiento en España, la celebérrima Filosofa Belén Esteban, redujo toda esta parrafada mía a una sola frase o Dogma o Principio Fundamental:
“Yo, por mi hija, mato”
Solo Descartes con su “Cogito, ergo sum” y Julio Cesar con su “Vini, vidi, vinci” están a la altura de la Princesa del pueblo.

Tenemos que cambiar el chip: NO HAY INDIVIDUOS, HAY FAMILIAS

Yo empezaría el cambio de chip no dando privilegios, sino fustigando a las Familias de la Casta.
No por rencor perroflautico, sino por mi Autodefensa y Derecho a la Supervivencia

Por ejemplo en el caso de los Pujol, haría a toda la Familia, incluido el nieto que hace poco bautizaron, como Responsables Civiles Subsidiarios de las condenas o indemnizaciones de los capos del Clan.

Esta afirmación del “meme” no es totalmente exacta.
Esta definición se basa en individuos cuando lo importante son las sagas familiares.

En realidad la Guerra es una actividad, donde familias que no se conocen ni se odian, mandan a sus hijos a enfrentarse y morir para defender los intereses de familias poderosas que se conocen, y que sin amarse ni odiarse, hacían, hacen y harán negocios juntos, a costa de la vida la muerte, el futuro y el bienestar del resto de familias.

 

Santiago Torres