Me hace mucha gracia ese espejito mágico que tienen los componentes de Podemos en sus apreciaciones, en sus gracias y, sobre todo, en sus críticas. Es curioso que sea un partido que defiende abiertamente el consumo de ciertos tipos de drogas y su legalización para que después el supuesto consumo de drogas de un adversario político sea utilizado como ataque hacia él. Habría que ver que habría pasado, cuantos lúmpenes habrían sido golpeados y cuantos fachas habrían sido perseguidos si la crítica hubiera sido hecha al revés. Me pregunto como hubiera reaccionado la guardia pretoriana podemita si el acusado de cocainómano hubiera sido Monedero, en lugar de ser el acusador.

El asunto de Podemos puede que haya sido una de las ventas más exitosas que se han realizado en España en los últimos años, además siendo la venta de un auténtico pufo. Empezaron siendo un partido abiertamente identificado con el régimen chavista de Venezuela que reconocía un comunismo militante y descarado aliñado, además, con un sistemático antisistema. Así empezaron captando los votos de los descerebrados que, en principio, eran los que más interesaban. Los descerebrados son gente que tiene poco cerebro, pero hace mucho ruido pareciendo siempre muchos más de lo que son. En esos discursos iniciales no tenían pudor alguno en hablar de ETA, de Venezuela, de Irán, como coleguitas en lugar de ejercer cualquier tipo de crítica contra ellos. Se vendieron de tal forma que ninguno de sus descerebrados dijo esta boca es mía.

Captar descerebrados es muy importante, pero no se podían quedar ahí. Aunque son muchos, las cifras son limitadas y necesitaban ampliar su círculo, y nunca mejor dicho, de influencia. Fue entonces cuando empezaron a decir, pero sin decir, cuando empezaron a contar, pero sin contar y cuando nos empezaron a vender que su objetivo era la socialdemocracia de Noruega, ¡alucinante! Alucinante porque para eso necesitaban la colaboración necesaria de la gente, la de sus descerebrados, no hay cerebro más fácil que el que está convencido de antemano, y eso es lo que le pasa al cerebro podemita, diga lo que diga “Coleta” su respuesta va a ser: “amén”.

Lo curioso es que en ese supuesto viraje socialdemócrata ellos siguen defendiendo sus preceptos comunistas iniciales sin ningún tipo de pudor. Ha sido asesinado un miembro de la oposición venezolana en plena campaña electoral, ¿alguien de Podemos lo ha denunciado o ha dicho algo? No porque el muerto no es de los suyos.

Por mucho que una persona se maquille, debajo de todo ese maquillaje la cara es la misma. Por mucho que Coleta Morada se maquille de socialdemocracia, debajo no hay más que comunismo, antisistema y receptor de dinero de regímenes dictatoriales. Aunque Coleta se vista de seda, comunista se queda.