Parece que los podemitas, más que en un ejercicio de lo que ellos llaman nueva política, se empeñan en que practiquemos el ejercicio de la sorpresa continua gracias a su descaro y a su indecencia. Cuando aparecieron en nuestras vidas nos empezaron a hablar de casta, todos eran casta, ellos no. Los socialistas eran casta, los de Izquierda Unida eran casta, los de Ciudadanos acabarían siendo casta y el PP sería (por supuesto) la gran casta, la mayor de ellas.
Empezaron con un discurso fácil de vender y de hacer, todo estaba mal desde el setenta y ocho (más o menos cuando nacieron la mayoría de ellos) y ahora que habían llegado ellos todo iba a ser mucho mejor, sobre todo, porque ellos lo iban a cambiar. La gente sería feliz y dichosa. Nos sonreiríamos al cruzarnos por la calle. Todo serían abrazos e igualdad porque ellos se iban a ocupar de que ganaran un pastón hasta los vagos que no les apeteciera incarla día si y día también. Ellos nos traerían ese “soma” del que tanto nos advirtió Huxley en su libro “Un mundo feliz” y del que tan necesitados estábamos todos.
Ahora ya están aquí ya ocupan muchos altos cargos de esas detestables instituciones porque cinco millones de “eminencias” que han descubierto la “verdad” en sus palabras así lo han decidido. Pero aún estando ya en esas detestables instituciones, no están donde ellos creían que iban a llegar, no están donde sus infinitas pajas mentales les indicaban que se iban a colocar. Están pero no están mandando, que es donde estos “prudentes” y “humildes” “servidores del pueblo” se veían. No están donde todo comunista que se precie cree que debe estar, no mandan del todo. Necesitan más. Necesitan de parte de la “casta” para mandar.
Izquierda Unida les vino muy bien, arruinados y con la única perspectiva de desaparecer eran el complemento perfecto. Se iban a comer el mundo. Tampoco fue suficiente, ahora les hace falta para llegar una de las dos patas de la “casta”, del asqueroso “bipartidismo” que ellos tanto han denunciado y atacado como culpable de todos los males de nuestro país. Ahora esa casta es nuevo partido y solo se queda en casta lo que ellos llaman el viejo PSOE. Son incapaces de atacarles por el saqueo cometido en Andalucía de los ERE (de casi mil millones) porque se necesitan los unos a los otros. Ahora ha llegado lo que ellos llaman el nuevo PSOE porque los que robaban era el “viejo PSOE”, a pesar de que en ese nuevo PSOE sigan las mismas caras, pero en diferentes puestos. 
A engañar a otros, ¡charlatanes!