Cuesta trabajo pensar en la existencia de una razón que convierta en lógica la sucesión de hechos que componen la línea temporal de nuestra historia, pero lo cierto es que es así y es más, parece ser que la  idiosincracia de nuestra propia torpeza es el principal caldo de cultivo para  el desarrollo de las formas de comportamiento y pensamiento, que configuran la sociedad caótica que ha imperado a lo largo del tiempo.
                                          ©Antonio Novo Medinilla

Morir es conmovedoramente amargo, pero la idea de morir sin haber vivido, es insoportable (Erich Fromm)

                 Lo más lógico es pensar en la imposibilidad de insertar una variante en la línea temporal, que haga más rentable desde el punto de vista humano nuestro paso por ella. Se me antoja muy difícil poder cambiar el ritmo cansino y repetitivo de nuestra civilización, con más o menos avances tecnológicos, pero siempre con la misma ambición y que todos sabemos que en el fondo es nuestra perdición.
                                                    ©Antonio Novo Medinilla
Miedo a lo que no se ve, pero todos sabemos que están y controlan.
        Por nuestra propia codificación genética, parece que estamos predestinados a la hostilidad como forma de comunicación básica. Son pocos los que entran dentro del grupo de la excepción, son una mayoría los que no ven más allá del imperio de la violencia como forma de proselitismo, demostrando su incapacidad de transmitir una ideología que no conlleve una corrupción compartida.
                                                  ©Antonio Novo Medinilla
El lenguaje del silencio puede ser difícil de oír, pero a diferencia de los vivos, los muertos cuando hablan no mienten.


                  Estamos en un punto donde la visualización de un horizonte esperanzador es más improbable por momentos. Parece que los intereses, a su vez motor que engrana todos los movimientos sociales, no están por la labor de perder ni un ápice del control que ejercen. Así que el resto, inmensa mayoría de la población, sigue los patrones marcados según la conveniencia del momento. Validado por el grupo opresor cualquier método de coacción de la masa social ya sumisa, sobre la que aún mantiene cierto grado de independencia intelectual y capacidad para pensar por si mismos, es aplastante.
                                                  ©Antonio Novo Medinilla

La naturaleza es lo más hermoso de la creación, la maldad de la humanidad es lo más estúpido que estamos fabricando. 
                La forma más sencilla de implantar un método, que eliminaría de un plumazo, al grupo controlador, que a su vez manejan los hilos políticos que tienen a una sociedad controlada y que obedecen como si de Zombis se tratará,  lo podemos encontrar en  @Parnasillo – Así de simple es la democracia formal. Vicente Jiménez . Como podéis comprobar el método no puede ser más sencillo. Si existiera una verdadera unión de toda la sociedad no podrían contra ella. Sin lugar a dudas el refrán “divide y vencerás” no puede estar más en boga de lo que lo esta ahora.