Cuando te dicen que el pasado 20 de Noviembre se celebró el cuadragésimo aniversario de la muerte de Franco, alguien como yo casi no se lo puede llegar a creer. En primer lugar por ser algo que en mi caso, aunque siendo muy pequeño todavía, he vivido.Cuando uno analiza que de alguna circunstancia que haya vivido han pasado ya cuarenta años es que uno ya va cumpliendo una buena cantidad de años. Cuando Franco murió yo tenía siete años, es difícil que yo pueda decir nada de esa época, excepto lo que me cuenten mis padres.
En segundo lugar lo presente que, después de cuarenta años, está Franco en nuestras vidas. Y este caso no se da porque los franquistas estén todo el día citándole y recordando su memoria, no, esto se da sobre todo por parte de los que presumen de antifranquismo, de la izquierda y extrema izquierda de este país. 
Desde la nefasta presidencia de gobierno de Zapatero, el asunto de Franco ha sido un asunto muy recurrente siempre para la izquierda, sobre todo en campaña electoral. Zapatero, al que llamaban erróneamente Bambi, fue un personaje siniestro que era tonto para todo, excepto para hacer el mal. Este personaje fue el que de repente desenterró a Franco provocando odios y rencillas superadas hasta ese momento. Su parcial ley de memoria histórica no es una ley de reconciliación ni de justicia, es una ley de rencor y de revancha, puesto que trata a unas personas como víctimas y a otras como verdugos sin reconocer que en una guerra, y más si es civil, cometen todos los bandos barbaridades.
Es curioso que después del infausto Zapatero sea cuando más se ha hablado de Franco en la reciente historia de España, nunca se había hecho tanto. Y lo más curioso son los antifranquistas que están apareciendo. Unos, los que vivieron esa época, auténticos cobardes en su mayoría, identificados muchas veces con el régimen contra el que no sólo no lucharon, si no que vivieron fantásticamente bien de él; el más franquista cuando Franco vivió y el más antifranquista cuando murió. Pero después llegan los que más le critican, personas nacidas bastante tiempo después de Franco, gente que habla sólo de oídas posicionándose como si ellos mismos hubieran sufrido algún tipo de injusticia de una época que ni siquiera han vivido. Es curioso que estos últimos, sobre todo, pretendan dar lecciones a gente que si que ha vivido esa época y que puede hablar con conocimiento de causa de la misma.
La izquierda española se cree con una superioridad moral con respecto a otras ideologías sólo entendida y defendida por ellos. Esa supuesta superioridad moral les hace creerse en la verdad absoluta de todo. Pero con toda su supuesta superioridad moral, de la cual alardean constantemente, necesitan a la figura de Franco más que nadie. Son los que más sacan a relucir a una persona que forma parte de nuestra historia y de la cual, aunque ellos no lo sepan, han asumido algunas cosas que erróneamente defienden como triunfos y logros de la izquierda y que son logros de ese régimen al que tanto detestan.
Habla la izquierda de su lucha contra los bancos, contra las grandes corporaciones y contra lo que ellos llaman los ricos y los poderosos y resulta que se acaban situando en el lugar equivocado. Se sitúan detrás del socialismo y del comunismo en esa supuesta lucha, pero no se dan cuenta que se están situando detrás de los elementos puestos por esos poderosos para tenerlo todo controlado. El comunismo fue una ideología financiada precisamente por esos poderosos para poder con eso, no sólo manejar bien su posición, si no crear y manejar algo más importante todavía: su oposición. Si yo, persona poderosa, creo mi propia oposición y la financio al final la manejaré yo también. 
Franco también basó su gobierno, sobre todo, en mantener España al margen del dominio de esa grandes corporaciones y de esos poderosos. Es gracioso ver como muchas de los lemas fundamentales de la época de Franco son tomados a guasa por la izquierda cuando son, en teoría, los mismos preceptos y lemas que ellos creen utilizar. Se hablaba del famoso contubernio judeo-masónico, que no es más que esto, aunque ellos seguramente no lo quieran ver.
Ahora que ya tenemos “libertad” y “democracia” es cuando más libertades se atacan del individuo, ahora los que más presumen de libertad son los que más critican la libre opinión de cualquier persona. Ahora no puede haber nombres de calles de la época de Franco, no puede hablarse bien, y destacarse, las bondades de su gobierno. No puede buscarse lo positivo de esa época porque por la mera opinión, por el uso de la palabra, eres censurado e insultado. Esos que tanto presumen de su antifranquismo militante y “demócrata” no admiten una opinión que difiera de la de ellos, porque son ellos los que tienen razón, y punto. 
No entiendo como critican todos la llamada ley mordaza de la forma que lo hacen. No les gusta esa ley porque la han hecho otros, pero ellos la ponen en práctica continuamente, aunque presuman de lo contrario.