Los sistemas planetarios son impresionantes. En el caso del Sistema Solar tenemos a 8 planetas (sin contar al pobre Plutón) girando en órbitas elípticas (aunque son casi circunferencias, tampoco te creas) alrededor de un colosal astro que a nosotros nos da la vida pero que no se puede considerase ni una estrella mediana, el imponente Sol. El caso es que la cosa no se queda ahí, porque el pegamento que mantiene unido a todo el conjunto, la interacción gravitatoria, no solo funciona para el Sol, funciona para cualquier cuerpo con masa (y energía), y es por ello que alrededor de planetas masivos como Júpiter orbitan del orden de 61 cuerpos conocidos, llamados satélites naturales o lunas. Pero no hace falta ser tan masivo como Júpiter para tener lunas, nuestro modesto y “pequeño” planeta tiene orbitando a su alrededor el objeto celeste que no falta ninguna noche, la Luna, dando una vuelta alrededor de nosotros cada 28 días. A lo mejor no la prestamos atención, pero la Luna tiene bastante masa y, por lo tanto, genera atracción gravitatoria. Por esto mismo, algún efecto tendrá que producir, ¿no?. Hoy vamos a ver que pasaría si la Luna no existiese.

La Luna es un astro con aproximadamente 7,35*10^22 kg. En el contexto del espacio, esta masa es bastante contenida, y como consecuencia de la misma la Luna genera una ridícula gravedad de 1,62m*s^-2 (la de la Tierra son 9,8m*s-2), insignificante pero existente. Como vimos en el artículo sobre las interacciones fundamentales, el alcance de la atracción gravitatoria es infinito y por lo tanto la gravedad de la Luna atrae a la Tierra mínimamente, pero lo suficientemente fuerte como para provocar las mareas. Así que sí, sin la Luna las mareas dejarían de existir, lo que supondría un aumento del nivel del mar con todo lo que ello provoca, primera consecuencia. Puede que no te parezca tan malo no tener Luna, a lo mejor tienes un piso en Albacete y es primera linea de playa, pero espera y verás. Seguir leyendo