Editorial

El hombre cogió de la jaula una liebre temblorosa, indefensa, asustada y la soltó. El animal empezó a correr con dificultad. Se hallaba entumecida por haber estado encerrada y salió disparada lo mejor que pudo. Acto seguido soltaron a los perros. No le dejaron ni una posibilidad. La jauría salvaje le dio caza, la alcanzó y la destrozó…

Rita Barberá ha muerto sola, en una triste habitación de hotel. En realidad llevaba a las espaldas la losa de la intolerancia, de la más absoluta soledad, del linchamiento mediático, del abandono, y de la la persecución sistemáticade una izquierda atroz. Rita no era culpable hasta que lo dictaminara un juez; pero ya estaba sentenciada y condenada. Lo que ocurre en este país que perdió el alma por el camino es que a alguien de derechas se le puede linchar impunemente, y si además pertenece al Partido Popular la veda está abierta. Lo triste, lo espantoso es que una vida humana vale mil Euros. Si señores, mil Euros.

De tener conciencia, muchos no podrían dormir esta noche. Pero las jaurías carecen de conciencia. La falta de humanidad resuma por todos los poros de estas jaurías. Hay que decirlo: son “M A L O S” con todas las letras. Ya sabemos que eso de la maldad no es ni siquiera políticamente correcto mencionarlo. Pero en el Diestro si algo no somos es políticamente correctos ¡Ah!, pero sus palabras los definen.

Ejemplos haylos y a calderadas. A un hábil observador no se le escapará el detalle de las declaraciones, por ejemplo, de Pablo Iglesias. “No nos sumamos al minuto de silencio en el Congreso porque es un “homenaje”, y no podemos ofrecer un “homenaje” a una persona con “una trayectoria de corrupciones”. He aquí las declaraciones de un corazón limpio de polvo y paja. De ese que ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el el suyo. He aquí la absoluta falta de humanidad. En este caso lo de la martilleante cursilería de “presuntamente” se obvia porque se es de derechas. Ese mantra del “presuntamente” no se le niega ni al más abyecto de los asesinos. Pero señores, estamos hablando de intolerancia, porque ¿es que Rita había sido ya condenada por algún juez? ¿O es que somos tan dictadores que ya nos erigimos en jurado, juez y verdugo, sin derecho a defensa? Por vuestras palabras os descubriremos, señor Iglesias ¿Es este un avance de la justicia con la que se nos obsequiaría con Vd. en el poder? ¿Condenados de antemano sin jueces, sin abogados, sin nada porque la sentencia ya está emitida? Pues muchas gracias. De ser así tendremos que volver a derrumbar la Bastilla.

Y sobre todo, también tenemos algo que mencionar sobre los medios: mil Euros señores; mil Euros es suficiente para un linchamiento mediático sistemático. Hoy, mañana, pasado.., a todas horas… Mientras, a los Pujoles, los Chávez, los Griñanes y al podemita carente de toda moral que revende un piso dirigido a jóvenes con pocos medios, o a su padre con tarjeta black ni se les menciona; esos y tantos otros están libres del linchamiento mediático simplemente por disfrutar de esa mal supuesta superioridad moral carente, en realidad, de toda ética por pertenecer a la izquierda. Hay que reconocerles que son buenos en destruir sociedades y riquezas, pero son mucho mejores en su perversa propaganda.

Eso sí, se pertenece a la izquierda de boquilla y solo por estampación de una etiqueta. No existe moneda más falsa, y los españoles les votamos.

Mil Euros y hay que linchar a una persona ¿No os habéis preguntado si tanta agonía puede haber llevado a esa persona a la “muerte”, como decís vosotros por todas las TV? Y el lenguaje os sigue delatando señores medios de comunicación ¿Cómo que ha muerto Rita Barberá? Muere un animal, pero si se demuestra un poco de respeto las personas fallecen. Pues bien, entre todos ya lo habéis conseguido: Rita ha “muerto”, como decís vosotros, sola en una triste habitación de hotel. Ya podéis brindar; mientras, las personas de bien sentiremos una gran pena por su fallecimiento y algunos rezaremos una oración por ella. Mil Euros no valen una vida, cuando se os olvidan miles de millones por ahí robados al pueblo.

El hombre cogió de la jaula una liebre temblorosa, indefensa, asustada y…

Editorial de El Diestro