EL PRINCIPIO DE LA SEPARACIÓN DE PODERES Y LA REPRESENTACIÓN

 «Sería una tentación demasiado fuerte para la debilidad humana, que tiene tendencia a aferrarse al poder, confiar la tarea de ejecutar las leyes a las mismas personas que tienen la misión de hacerlas.» John Locke

Recordemos la última reunión de la Comunidad de Propietarios. Es lo que se acerca a un sistema asambleario. ¿Fue fácil ponerse de acuerdo? Ahora imaginemos una asamblea de todos los vecinos de una población de veinte mil habitantes intentando tomar decisiones ejecutivas por medio de una asamblea…

Los sindicatos y a los que les gusta etiquetarse de “izquierdas” se sienten como pez en el agua dentro de los sistema asamblearios: si bien es cierto que son una forma de democracia directa, también es cierto que las izquierdas lo dominan bien. Son expertos en manipular incluso grandes concentraciones. Ya tienen muy estudiados lo que tiene que salir de la asamblea y tienen montados sus grupos de presión. Esos grupos se dedican en manada, por ejemplo, a ridiculizar una propuesta verdaderamente interesante, pero que vaya en contra de sus intereses. Utilizan el escarnio, las mofas y risas o gritos en contra de la propuesta; silban o aplauden a rabiar según se proponga o salga lo que ellos quieren. ¿Quién no los ha visto actuar en las fábricas, las asambleas de estudiantes, de profesores? Especialmente en las de estudiantes y fábricas aparecen por generación espontánea grupos de los más variopinto a quienes nadie ha visto nunca. Pululan por la facultad, el instituto o la fábrica. En seguida se localizan dónde están distribuidos las pequeñas camarillas de presión que asienten ante las consignas, niegan con gestos de desaprobación e incluso llegan a interpretar actitudes violentas cuando el viento no les es favorable. Los sistemas asamblearios de democracia directa funcionan bien en ciertas circunstancias y condiciones, pero no siempre son la panacea de la democracia y mucho menos para gobernar un país. Los atenienses corregían estos desmanes ejecutando en el acto a quien localizaban sin tener derecho a estar en la asamblea. Por lo tanto, la democracia directa para una gran nación como España es simplemente un engañabobos de los populistas de siempre.

Veremos un extracto de quien lideró un avance gigantesco intelectual en la concepción teórica de la democracia; esa que deberíamos tener nosotros. La joya que vamos a leer nos da una idea general del conjunto; espero haber elegido bien… Y no olvidemos situarla situarla en su época histórica: 1689-1755

Leer artículo entero >>>