Cada vez que repunta la situación económica los sindicatos y, en general, todos los partidos políticos empiezan a mencionar, cuando no a exigir, la necesidad de subir el salario mínimo interprofesional. Y eso está ocurriendo en España. Por suerte estamos mejorando económicamente y, como no podía ser de otra manera, ya se habla de la subida del salario mínimo interprofesional. Algo con lo que estoy en contra.

Y estoy en contra porque está más que demostrado que la subida por Decreto del salario mínimo no trae nada bueno para la economía y tampoco para los trabajadores que, se supone, son los principales beneficiados por medidas de este tipo. Primero porque esta subida genera directamente inflación; algo lógico pues al subir el sueldo se consume más, por lo que en breve espacio se puede dar el caso de que una subida de salario conlleve una pérdida de capacidad económica consecuencia de la subida de precios, con lo que habríamos hecho un pan con unas tortas…

Pero es que además, cada vez que un gobierno impone una subida de salarios mínimos muchas empresas se ven obligadas a reducir personal o a recortar jornadas, con la consecuencia pérdida de productividad y aumentándose el precio final de sus productos. Y es que como leía el otro día está más que demostrado que un aumento del salario mínimo no implica una reducción de los niveles de pobreza.

Y el imponer un salario mínimo, además perjudica a la creación de empleo, pues los países en los que no se cuenta con salario mínimo tienen menos desempleo. Y también perjudica a los salarios promedio, pues en aquellos en los que se cuenta con un salario mínimo los trabajadores ingresan menos.

Así las cosas que no vengan con engaños ni pantomimas. El salario mínimo perjudica a la economía y a los trabajadores y ahí están los datos. Lo que necesitamos es más libertad y que el estado deje de imponer los salarios, que ya somos mayorcitos.