“Si este Gobierno,
entregado a las derechas, no rectifica, serán estas Juventudes las que asalten
el poder, implantando su dictadura de clase…”. Esta frase fue pronunciada por
Santiago Carrillo el 14 de septiembre de 1934, pocos días antes del fallido
golpe de Estado de la izquierda en octubre. Es decir, que “El cielo no se toma
por consenso, sino por asalto” del líder de Podemos, Pablo Iglesias, ya lo
había manifestado el genocida de Paracuellos 80 años antes, como obediente
alumno a los dictámenes del Komintern (la Internacional Comunista) de la misma
manera que Pablo Iglesias sigue ahora las directrices marcadas por el populismo
marxista de Maduro (antes Chávez), Castro, Evo Morales y demás garrapatas
paleocomunistas. Y el asalto al cielo o al poder, que viene a ser lo mismo, es
sólo una de las múltiples similitudes entre Carrillo y Pablo Iglesias, entre el
PCE-PSOE y Podemos, vidas paralelas, casi idénticas, con 80 años de diferencia.
No en vano, Carrillo era amigo de Álvarez del Vayo, socialista partidario de la
bolchevización del PSOE (como Carrillo) y que sería el primer presidente del
grupo terrorista FRAP, organización criminal a la que pertenecía el padre del coletudo
demagogo Pablo Iglesias. Veamos algunas de estas muchas semejanzas entre los
dos líderes marxistas:
-El viaje a la Unión
Soviética de Carrillo era uno de los ritos de paso fundamentales en la
estrategia de seducción estalinista, con abundante avituallamiento en el tren y
mucho caviar. Una vez en Moscú, alojamiento en un hotel lujosamente amueblado
al más puro estilo burgués del XIX, cenas “pantagruélicas” (así las definió
Carrillo) y visitas al teatro Bolshoi. Cuando el genocida de Paracuellos está
en Moscú, Ucrania sufre las consecuencias del Holodomor, la hambruna propiciada
por el régimen soviético para expropiar las tierras a los campesinos
ucranianos, muriendo de hambre entre siete y diez millones de personas en los
años 1932 y 1933 por una decisión política perfectamente consciente. El
parecido con los viajes de Podemos y sus líderes a Venezuela, con despacho (al
lado de Chávez) para Monedero en el palacio de Miraflores, la financiación, el
adoctrinamiento y la vida lujosa mientras el pueblo venezolano no tiene ni para
papel higiénico y mal vive en la miseria y el terror, es total.
-Tras esta excursión
iniciática al estalinismo, Carrillo es el alfil de Moscú, el hombre fuerte
elegido para radicalizar las juventudes y unir a socialistas y comunistas y por
eso nacen el 1 de abril de 1936 las Juventudes Socialistas Unificadas, que se
adhieren como “simpatizantes” a la Internacional Juvenil Comunista, marcándose
como objetivo la unificación de los partidos obreros bajo la órbita de Moscú. Y
quien no se incline a sus directrices será exterminado, como ocurrió con el
POUM de Andrés Nin y el ala izquierda de la CNT. Otra afinidad con Podemos Y
Pablo Iglesias, que han desmantelado casi por completo a Izquierda Unida y,
cada vez más, tiene en sus manos al PSOE con sus pactos en autonomías,
ayuntamientos y diputaciones.
-Carrillo nunca dejó de
comulgar con la doctrina más totalitaria y genocida del siglo XX pero como
quiebro táctico y para atraer almas cándidas, usaba mucho las palabras libertad
y democracia, algo típico en Podemos y sus líderes que no dudan en el uso de un
lenguaje moderado, siempre retórico y rutinario, con la falsedad por lema y la
cursilería huera como destino, bombardeando con notas a los medios de
comunicación y redes sociales, arrogándose como los únicos portadores de las
libertades y de la verdad, de la misma forma que, en la guerra civil española,
tras asesinar a miles de civiles en las sacas, mandaban notas a la Sociedad de
Naciones y a las naciones democráticas alardeando de demócratas y luchadores por
la libertad. Y las palabras que dijo Pablo Iglesias en enero de 2015,
comparando a Podemos con el levantamiento del pueblo español el 2 de mayo de
1808 contra los franceses, ya lo hacía la voz aguda de la Pasionaria en 1936,
en la radio, donde comparaba a los milicianos con los chisperos del Dos de
Mayo, pidiendo venganza para los traidores. Como dos gotas de agua, sin ninguna
duda.
-Octavillas contra el
Rey: “Lo verás, pueblo español, colgadito de un farol”; insultaban a la Reina y
a las Infantas; tiraban los bustos del Rey, de la misma manera que ahora Ada
Colau en el ayuntamiento de Barcelona. Profanaban e incendiaban conventos e
iglesias (Sánchez Albornoz y su frase “Más vale la vida de un republicano que
todos los conventos de España”), se mofaban de las procesiones católicas y
perseguían a los católicos, de ahí el “Arderéis como en el 36” y “Hay que
quemar la Conferencia Episcopal” de la concejala de Madrid Rita Maestre, esa
miembra roja-progre. Se señalaba al que discrepaba de sus ideas como ahora hacen
con la web “Versión Original” del ayuntamiento de Madrid, y Errejón (el núcleo
irradiador) que ya avisaba en 2012: “Empecemos a señalar a los medios”. Los
nombres de las calles eran cambiados (igual que Carmena), los teatros ya no se
llamaban “Reina Victoria”, “Infanta Isabel” o “Príncipe Alfonso” y la vieja
ópera monárquica se inmovilizaba. Las banderas republicanas ondeaban al compás
del himno de Riego y chocaba a la vista los estancos con su bandera tricolor
tras tantos años con los colores rojo y oro. Todo estos aconteceres son casi
calcados de lo que perpetra Podemos y sus aliados. Así describe Agustín de
Foxá, en su magistral “Madrid de corte a checa”, la llegada de la II República:
“Era el símbolo de los mediocres en la era gloriosa de la revancha. Un mundo
gris y rencoroso de pedagogos y funcionarios de correos, de abogadetes y
tertulianos mal vestidos, triunfaban con su exaltación”. “Olían las calles a
sudor, a vino; a polvo y gritos. Pasaban los camiones con hombres arrebatados,
enronquecidos, en mangas de camisa, y las golfas de San Bernardo y de Peligros,
con los pechos desnudos, envueltas como matronas de alegoría en las banderas
tricolores y rojas. Era el día de los instintos sueltos”. Una auténtica
descripción de lo que acontece ahora.
Podemos nos trae el terror
del Frente Popular y de la II República, la desmembración de España y la
negación de toda su historia, su civilización y tradiciones para imponer un
régimen marxista, como ya intentaron en 1936. Sus petulantes vaciedades
históricas de charlatanes de mostrador y rebotica obnubilan a pazguatos,
rencorosos e ignorantes. Son “líricos del odio y polemistas de la venganza”,
que diría Foxá.

Decía Ramiro de Maeztu en
su monumental “Defensa de la Hispanidad”: “Sacudir las cadenas; abatir los
obstáculos tradicionales; la piqueta demoledora; la tea incendiaria. ¿Es
posible que haya habido en el mundo espíritus cultivados que proclamaran que
éstos son los modos y las herramientas del progreso?”. Y esto lo escribía en
1934 y parece hoy mismo. Don Ramiro pagó con su vida esa barbarie marxista el
29 de octubre de 1936, en las tristemente célebres sacas de Aravaca de la Cruz,
Torrejón de Ardoz y Paracuellos donde el marxismo redentor de la humanidad dio
rienda suelta a lo que ellos denominan “libertad” y “democracia” fusilando a
diez mil civiles inocentes (entre ellos mujeres, ancianos y niños) en poco más
de un mes, con Santiago Carrillo consejero de Orden Público. La historia se
repite, lamentablemente.