Que España es un avispero de rumores y de rumorología es algo que todos tenemos muy claro. Y además los rumores, si son políticos o económicos, son la antesala de la noticia. Los protagonistas de esa noticia empiezan a difundirla en forma de rumor para que la sociedad se vaya haciendo a ella, para que no pille de sorpresa y, sobre todo, para empezar a escuchar reacciones. Están circulando demasiados rumores últimamente acerca de las pensiones, acerca de la imposibilidad del pago de las mismas en poco tiempo. No nacen niños y generaciones como la mía, la del “baby boom”, lo tiene más que difícil para cobrarlas. Es decir, cotizamos para los de ahora, pero para nosotros está claro que no va a haber porque no va a haber quien las pague.

Nos vamos a quejar mucho cuando llegue el momento y no haya, pero mientras tanto muchos están aplaudiendo y defendiendo modas con las que lo primero que se consigue es eso. La familia tradicional está mal vista. El clásico matrimonio, o pareja, con uno, dos o tres hijos está completamente desfasado. Ahora lo primero es el trabajo, estar soltero y sin pareja el máximo tiempo posible para poder “realizarte”. El significado de “realizarse” ahora es completamente distinto al que ha sido siempre. “Realizarse” es irse todos los veranos a un lugar lo más lejano posible para contarlo a la vuelta y “conocer otras culturas”, sin conocer siquiera la tuya. 
Tener hijos es una moda completamente ridícula. Lo “in” es no tenerlos, porque ahora las parejas tienen que vivir antes muchas cosas. Y si surge un embarazo no deseado tenemos el aborto que, además, es un derecho. Olvidándonos de los asuntos morales que rodean al aborto, vayamos a los prácticos. Hay casi más abortos que nacimientos. Si no nacen niños y los que están por nacer los matamos, no hay futuro. ¿Quién va a pagar entonces a los ancianos del futuro? Lo van a hacer mis hijos, claro, los que hemos tenido tres hijos aportamos para que los “modernos” se jubilen.
Y es que ellos si quieren compañía se compran un perro o un gato. Así tienen la oportunidad de vivir más la vida. Tendrán que recoger muchas cacas, pero para pagar su jubilación ya estarán mis hijos y los de algún otro despistado completamente ajeno a las modas. La jubilación, como todo en la vida, debería ser un premio en función a lo que cada uno aporte a la sociedad. ¿Por qué voy a tener yo los mismos derechos trabajando lo mismo que alguien que no haya tenido hijos, aportando yo tres? Si es que las cosas son mucho más simples y fáciles de lo que parecen. Otra cosa es que queramos ver la cruda realidad.