Se agolpan en mi mente los recuerdos, pero hay uno que destaca sobre los demás… me veo de pequeño mirando al patio que había a la entrada de mi casa, en pleno invierno. Todas las macetas en el centro, con una simetría casi perfecta, para aprovechar el agua de la lluvia. Resbalan las gotas en el cristal empañado por mi aliento, no puedo apartar la mirada del chisporroteo que produce el preciado elemento al caer sobre las hojas.

Echo de menos aquellos días donde el pan con aceite y la sintonía de Un globo, dos globos, tres globos eran para mí todo un paraíso, del que disfrutaba cada tarde de manera casi religiosa, dando paso a mis interminables sesiones de caligrafía con la única compañía de la banda sonora que producía el lloro de las nubes.  Continuar leyendo.

2 Comentarios

  1. "Resbalan las gotas en el cristal empañado por mi aliento, no puedo apartar la mirada del chisporroteo que produce el preciado elemento al caer sobre las hojas" Me encanta

  2. "Resbalan las gotas en el cristal empañado por mi aliento, no puedo apartar la mirada del chisporroteo que produce el preciado elemento al caer sobre las hojas" Me encanta

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