Decía Nietzsche que, “un político divide a la humanidad en dos clases, los instrumentos y los enemigos”. Y yo añadiría a esa frase que además lo hace indistintamente. Es decir, hoy eres instrumento y mañana eres enemigo dependiendo de las necesidades que ese político tenga que cubrir en cada momento. Pero las necesidades siempre son las suyas, las propias, nunca las del papel que en teoría debería desempeñar ese político, el del servicio a la sociedad. Decía también Nietzsche que, “hay espíritus que enturbian sus aguas para hacerlas parecer profundas”. Esos espíritus a los que él se refería aparentan lo que no son y son exactamente lo contrario a lo que aparentan. Sumar en una persona las dos frases da como resultado lo peor que te puedas encontrar como político y, lo más grave, lo peor que te puedas encontrar como persona.
Hoy se ha producido un hecho luctuoso, el fallecimiento de Rita Barberá, que ha dejado muchas cosas en evidencia. La primera de ellas es la situación terrible de angustia a la que una persona puede llegar tras sufrir la persecución y el escarnio público continuo, y más si este es completamente tele-dirigido y artificial. Tele-dirigido y artificial no quiere decir que la persona que lo sufra no haya cometido errores, quiere decir que es completamente desproporcionado. La segunda, la catadura moral a la que pueden llegar ciertos personajes para conseguir sus objetivos, Pablo Iglesias y Alberto Garzón.
El primero es el vivo ejemplo de las dos frases de Nietzsche, tiene sus instrumentos y sus enemigos. Con los enemigos provoca a sus instrumentos para que los primeros sean aniquilados. Una vez acaba con los primeros enemigos ha de buscar más para seguir utilizando a sus instrumentos y así hasta el infinito. El problema grave vendrá cuando se le acaben los enemigos y tenga que convertir a instrumentos en enemigos para seguir subiendo, pero eso tiene un límite. A ese límite llegaron personajes a los que Iglesias tanto admira como Stalin. Acabó con la vida de todos sus enemigos y su paranoia provocó que convirtiera en enemigos hasta a miembros de su propia familia. Por otro lado están sus, supuestamente, profundas aguas que no son más que aguas turbias que él remueve continuamente con la ayuda de los, hoy felices y tranquilos, instrumentos.

Por otro lado está Alberto Garzón que por no tener, no tiene nivel ni para ser catalogado dentro de ninguna de las frases de Nietsche. No es más que un ser rastrero y servil que hoy es un mero instrumento de quien hace cuatro días le llamaba “gafe”. Ya te tocará el puesto de enemigo Garzón. Ese es un fin al que todos los que estáis alrededor de Iglesias llegaréis. Espero tener la oportunidad de asistir a tu caída y segura persecución. Vamos a ser muchos los que la vamos a disfrutar, incluso los que hasta hace cuatro días eran tus compañeros de partido a los cuales simplemente has vendido.

Es importante de todas formas ver el papel de los que hoy son sus instrumentos. Que haya tanta gente que esté a la voz de su amo no tiene excusa. Cada persona tiene su dignidad y su ética y eso no debería ser vendible y mucho menos porque alguien te lo ordene. Irte de un acto de respeto hacia una persona fallecida porque te lo manden, aunque sea tu jefe de partido, no tiene perdón. Decir barbaridades de una persona fallecida porque las diga el jefe del partido al que votas tiene menos perdón todavía porque encima es gratis. La indecencia moral de este tipo de actos no solo la comete quien la ordena, la comete quien la secunda. Y es mucho más grave secundarla que ordenarla. Hasta ahora los que secundan esa bajeza moral sin rechistar son cinco millones. Solo espero que cada vez sean menos, de lo contrario, este país habrá dejado de merecer la pena.
Y después nos hablan de luchar contra la pobreza energética, gente que tiene una miseria moral cada vez más agudizada. No encuentro palabras para describir el asco que me dan.