Hay un partido al que le tengo una cierta simpatía, a pesar de no ser ideológicamente cercanos a mi. Ese partido es UPyD. UPyD se ha pegado un gran batacazo en estas últimas elecciones debido, sobre todo, al afán de poder de muchos y también a la falta de visión de su anterior líder, Rosa Díez, que les ha costado todos los apoyos que tuvieron en su momento. A pesar de no estar ideológicamente de acuerdo con ellos su líder, Herzog, me parecía uno de los políticos más preparados que había hasta el momento. El señor Herzog acaba de dimitir como líder de UPyD y ha hecho unas declaraciones que son muy ciertas: “He visto una sociedad sin valores que ha votado a corruptos”, ha dicho.

Gran razón tiene el señor Herzog, uno de los principales problemas que tiene nuestra sociedad es la falta absoluta de valores. Esa falta de valores tiene como consecuencia la corrupción y todos los problemas que arrastramos de los políticos, no son ellos los responsables, son la consecuencia de esa sociedad en la que vivimos. Una sociedad en la que un político por el simple hecho de vender bien su mensaje ya da igual todo lo que se le vaya descubriendo, tiene un problema de valores y un problema grave. Hay ciertas líneas rojas que no deberíamos permitir que nuestros políticos traspasaran y se lo permitimos, ¿qué podemos esperar a cambio? ¿Políticos honestos y honrados que trabajen de verdad por todos nosotros? Evidentemente no.

A pesar de lo mucho que digamos y lo mucho de lo que presumamos, renunciamos al pan a cambio de circo, sobre todo si ese circo está bien vendido. Los Podemos ya llevan gobernando en varios sitios mucho tiempo, lo único que han hecho en este tiempo es vender postureo. Cambios de nombres de calles, condenas de franquismo, recortar 50 o 100 euros el sueldo de algún concejal, pero las calles de las ciudades que gobiernan siguen sucias y sin solución posible a corto plazo. Mientras ellos sean justificados por el propio ciudadano al que gobiernan simplemente porque digan, por ejemplo, que van a cambiar el nombre de una supuesta calle franquista mal vamos. Mal, sobre todo, porque encima ese que tanto aplaude esos cambios no se ha molestado siquiera en saber quién es el tipo al que le van a quitar una calle.

Cuando leí esta frase de Herzog este último fin de semana me sentí culpable, me sentí culpable porque formo parte de esta sociedad sin valores y también he votado mal. Mi voto es un error porque he votado por el que a mi me parecía menos malo y no se me ha ocurrido siquiera plantearme haber votado a alguien que me parecía honesto y válido desde el primer día, simplemente porque su partido no era demasiado afín a mi ideología. Culpa mía señor Herzog, no volverá a pasar.

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