En estos tiempos de tantas teorías “conspiranóicas”, unas más creíbles que otras, hay algunas que causan un cierto estupor e incluso hilaridad. En algunas Elvis sigue vivo, estará seguramente en alguna paradisiaca playa Hawaina hecho una verdadera piltrafa. En otras Michael Jackson tampoco murió, a saber donde estará ese genio de la música y del espectáculo con, por otro lado, muchos puntos oscuros a lo largo de su vida. Hay más, muchos más, pero no voy a aburrir al lector citando todos ellos. Donde vive esa gente es, probablemente, en las cabezas de sus innumerables seguidores y admiradores. Ellos están muertos, pero hay alguno de esos muertos, de los que tanto se habla, que todavía está muy vivo.

Ese es el caso de Francisco Franco Bahamonde, el “Generalísimo”. A pesar que todos le vimos en su lecho de muerte y, una vez fallecido, vimos su capilla ardiente son muchos, los que todavía no se lo creen en España. Y lo curioso no es que lo tengan presente sus admiradores y seguidores, lo curioso es que quien más presente lo tiene es la izquierda y, sobre todo, la que ni siquiera le ha conocido vivo, los que han nacido más tarde.
Están en una especie de guerra que nadie ha declarado y siguen una lucha que ya no existe. Parece que quieren ganar esa batalla que perdieron sus abuelos, o esa batalla de la que muchos de sus abuelos vivieron, y muy bien. En el mismo momento de la muerte de Franco empezaron a surgir anti-franquistas y opositores como setas, los más cobardes. Los que verdaderamente fueron valientes antifranquistas volvieron en el mismo momento de la muerte del Generalísimo del exilio y, curiosamente, muchos de ellos posteriormente renegaron de su inicial ideología de extrema izquierda. La mayoría de los antifranquistas que hay ahora nunca lo fueron, es más vivieron muy bien bajo el yugo de tan “terrible régimen”. 
Los “sufridos antifranquistas” que hay ahora, tan luchadores y tan imberbes ellos, son, en su mayoría, dignos herederos de esos chaqueteros que besaban el suelo por el que pisaba Franco. Gentuza que consiguió situarse divinamente en ese “terrible régimen” y que no son más que estómagos agradecidos que, en lo único que son expertos, es en el peloteo y el servilismo absoluto. Gente, cuyos hijos y nietos, han aprendido muy bien de papá y del abuelo llevando la misma carrera de pelota, de mercachifle y de arrimarse al sol que más calienta. Gente que solo utiliza los ideales para llenarse el bolsillo. Gente, en resumen, que lo único que está haciendo es encumbrar a Francisco Franco más que el más radical franquista que pueda haber existido a lo largo de la historia. Me recuerda un poco a los descerebrados animalistas que se alegran de la muerte de toreros, ellos generan taurinos. Los antifranquistas de ahora generan franquistas.

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