Como he dicho en muchas ocasiones vivimos en un mundo absolutamente dominado por las modas. Es más, hoy por hoy esa es la única forma de pensamiento que impera en el mundo, la que esté de moda en un momento determinado. Esto es algo que también sucede a nivel nacional, no es algo ajeno a nosotros, las modas y los movimientos absolutamente gregarios son los que se imponen en nuestro país, para nuestra desgracia.

Lo que impera en estos momentos es la visión del mundo desde un punto de vista determinado, no desde la izquierda si no desde la extrema izquierda. Hay cuatro premisas básicas con las que un buen borrego debe comulgar para pertenecer a ese rebaño cada vez más superpoblado. Ser de izquierdas, o creerlo. Ser ateo, se debe creer en una persona como si fuera un Dios, pero está mal visto creer en un Dios como si fuera persona. Ser animalista, es decir, importarte más la vida de una mosca que la de la persona que tengas al lado si no piensa como tú. Presumir de feminista, aunque seas hombre o de homosexual porque es importante para llamar la atención. Después dirán que su vida privada es suya, pero difunden a los cuatro vientos con quien se acuestan.

Y lo más importante de todo, creerse fuera del sistema. Es decir, un poco como la moda “hipster”, alguien que cree estar fuera de la moda y que, para hacerlo, sencillamente sigue otra. En estos días y a traves de Twitter el propietario de la biografía que encabeza esta publicación me dijo que yo seguía los dictámenes de pensamiento de Pio Moa. Yo le contesté que no, que me informaba y que seguía el mío propio. Yo no tengo ninguna necesidad de que el vocero de turno de una opinión para seguirla y formarme yo una propia. Ante ese comentario él me contesto irónicamente si yo era “librepensador”. Eso es lo que ellos llevan fatal, el libre pensamiento.

Ellos, que presumen de ateos, esperan dos minutos cada vez que surge una noticia a que de una opinión su Dios de turno, ahora le toca a Pablo Iglesias. En función a lo que ese Dios les diga, y sin mover ni una coma, darán ellos la que consideran la suya propia. Es decir, presumen estar fuera de una serie de sistemas sin darse cuenta que, probablemente, sean de los que más los siguen. El librepensamiento les da miedo porque lo desconocen y, lo más grave, pertenecen a un Matrix al que ellos creen no pertenecer. En ellos funciona entonces perfectamente.

Cuando lees a mucha gente que se sale de lo políticamente correcto e incluso son un poco “conspiranoicos” lo primero que te dicen es que hay que estar preparado para afrontar la burla y el ataque personal. Esto es lo que ocurre con esta gente, lo primero que hacen es ponerse unos cuantos de acuerdo para atacar, reírse e insultar a ese “garbanzo negro”. Pobres, pertenecen sin saberlo. El sistema funciona perfectamente con ellos, solo les falta balar.