Hay cosas que parece que no van a llegar nunca. Hay gente, y cuanto peor es mucho más, que parece que va a ser eterna y no se va a morir nunca. Eso ha pasado con Fidel Castro, parecía que no iba a llegar nunca su hora a pesar de su edad y de sus enfermedades. Parecía que con él se iba a cumplir definitivamente aquel dicho que nunca se cumple con nadie, mala hierba nunca muere. Pero no, definitivamente a él también le ha llegado su hora, como no podía ser de otra forma. Ha muerto después de muchos años de supuesta revolución social en Cuba, supuesta que no real. Miles de muertes a sus espaldas, miles de persecuciones, miles de perseguidos, miles de exiliados y una miseria que poco tiene que ver con una revolución social y sí con una revolución miserable.
Son muchas las publicaciones en las que se hace referencia a su dictadura, muchas también las que hacen referencia a su enriquecimiento personal, pero los cómodos comunistas patrios no las creen. Prefieren no hacerlo porque en su infinita comodidad prefieren ignorar algo que ellos no serían capaces de soportar ni por un minuto. Le idealizan, le alaban, engrandecen la figura de un ser siniestro, ruin y miserable que lo único que ha hecho es aprovecharse de su propio pueblo, vivir de él. Hoy lloran la muerte de un dictador, de un asesino y de un sátrapa. Hoy lloran la muerte de un personaje al que muchos de ellos no habrían conseguido ni siquiera sobrevivir. 
Cogen su Iphone 7, se conectan a su wifi de gran velocidad y empiezan a tuitear a traves de una red social capitalista. Hablan de anticapitalismo, de revolución y de lucha desde su cómoda casa en la que no les falta de nada. Revolucionarios de tres al cuarto cuyo única lucha se basa en mover un dedo para escribir y dar retuits. Incansables tuiteadores de una revolución dura para quien la ha sufrido y la sufre y demasiado poética para mentes simples y completamente insolidarias. Lo miran, pero no lo quieren ver; se lo cuentan y prefieren ignorarlo. Idealizan a un comunista de cientos de millones de dólares y de avión privado a costa de un pueblo que sufre y pasa miserias. Anticapitalistas de Twitter, wifi y Iphone 7. Anticapitalistas que no serían capaces de sobrevivir ni un minuto en su idealizada revolución.