Podemos, racistas
Espinar con Pablo Iglesias
Podemos ya se nos va pareciendo más a Gran Hermano. Rita, ossea, debes abandonar la casa, te lo juro tía, eres el nuevo expulsado de GH17, me he quedado de plásstico, te lo juro por el Che. No vas a ser la jefa de Podemos Madrid, jo tía, jo, cuanto lo siento tía, te lo juro. Los podemitas madrileños han decidido nombrar de jefe al pobrecillo pijomunista Espinar. Rita Maestre se ha quedado compuesta, sin puesto, pero con sujetador. La “maquina del fango”, que tanto han denunciado últimamente los podemitas, ha funcionado en favor del más que enfangado Espinar.
La carrera de Espinar, hijo, no puede ser más fulgurante. Del call center, a los master pagados por “papá black”, pasó también a sus grandes éxitos inmobiliarios, político, diputado y ahora jefe de Podemos Madrid. Al chaval no le va nada mal para no ser más que un pobre “paria de la tierra”. Lleva un carrerón para lo joven que es y “papá black” tendrá que estar muy orgulloso de él. Estoy seguro que todos en su familia dirán: “sale a su padre”. Parece mentira que el pueblo podemita le haya elegido a él. En lugar de producir rechazo las últimas andanzas de las que nos hemos enterado le han aupado a la fama.
Tampoco es que la oponente fuera una santa, “santa Rita”. Pero al menos sus escándalos no eran tan recientes, a pesar de sus imputaciones judiciales. Es decir las opciones de los podemitas eran elegir entre pésimo y nefasto y se han quedado con lo nefasto. Lo que demuestra todo esto es que el que manda, manda. Pablo Iglesias manda en Podemos con mano de hierro y nadie se atreve a rechistar al líder ni a los candidatos que él proponga, ese es un hecho. No hay análisis que valga de los candidatos. Nadie se ha planteado el historial personal y familiar del pijomunista Espinar y le han dado un premio, el de mandar.
Y ese es un gran premio en partido comunista, como es Podemos. El poder en el comunismo lo es todo. A pesar de sus intentos de camuflarlo todo con una supuesta democracia interna, con la opinión de la gente y todas esas películas, al final se queda en lo mismo. El que va de la mano del jefe es el que manda. Mucho hablar de los viejos partidos, de las viejas costumbres y de sus viejos votantes pero sus hechos reales son más viejos que la orilla del río.