Da la terrible casualidad que hoy se han producido en España dos hechos terribles a la vez. Por una lado, una mujer de 40 años ha matado a su hija de 5 años acuchillándola en Aranjuez. Por otro lado un hombre ha matado a su mujer degollándola en Fuenlabrada. Hechos terribles los dos, pero con una gran diferencia, la difusión mediática que se le ha dado a uno y a otro asesinato. El asesinato de esa pobre niña ha pasado prácticamente desapercibido, mientras que el asesinato de esa pobre mujer ha alcanzado una gran difusión, ¿por qué? Porque siendo los dos hechos terribles uno vende más que el otro.

En el caso de la mujer degollada, el culpable ha sido un hombre. En el caso de la niña asesinada, la culpable ha sido una mujer, su propia madre. El pasado día 20 de Noviembre se celebró el día mundial del niño, del cual yo me quejé. Y me quejé de ese, como de todos los días mundiales que hay y que habrá a lo largo del año, porque no son más que un ejercicio de puro cinismo, de hipocresía y de búsqueda de la repercusión fácil en redes sociales. Los niños no venden porque los niños no protestan, no se les escucha, no se asocian y, lo peor, no son protegidos por nadie, ni siquiera por el propio estado. A las pruebas del acoso escolar me remito donde lo primero que se busca desde el colegio, muchas veces público, es quitarse de en medio lo antes posible sin asumir sus responsabilidades.

Por mucho que se diga, por muchos tuits que se pongan o por muchos comentarios que se pongan en Facebook los niños son los grandes olvidados. Los seres más indefensos y a los que más se debería proteger, son completamente ignorados por la sociedad y es así desde que están en el vientre de su madre.

Después está esa rara moralidad en la que se ha encasillado a la violencia, algo además asumido por toda la sociedad. La violencia solo tiene difusión en función a quién sea el culpable y en función a quién sea la víctima. Lo primero que se pregunta antes de juzgar un asesinato, sobre todo si es en el entorno familiar, es el género e ideología de quién mata y el género e ideología de quien muere. Si el asesino es un hombre la repercusión y las muestras de condena se multiplican y si la que mata es una mujer se silencian, siendo igual de terribles los dos.

Hoy un hombre ha matado a una mujer en Fuenlabrada y una madre ha matado a su hija de 5 años en Aranjuez. Una niña de cinco años ha muerto a manos de su madre, una niña inocente e indefensa ha muerto a manos de la persona que más quería en el mundo y en quien más confiaba. La persona en quien la pobre pequeña confiaba su protección. Las dos noticias son terribles, demos al menos a esa pobre niña la oportunidad de que su corta y terrible historia se conozca también.

1 Comentario

  1. El horror de ambos asesinatos te hiela el corazón. A dos personas se les ha robado el futuro, pero el caso de la niña te encoje el alma porque además se le ha robado la inocencia. No se me ocurre un caso más triste. Ambas D
    E.P.

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