‘Plan B’: si eso no funciona, un ‘watergate’.
‘Plan C’: cualquier cosa, pero hay que conquistar la Casa Blanca.
Y mientras tanto, preparar a Michelle Obama como futura presidenta.
Un mundo de tópicos: ya se ha conseguido un presidente negro, ahora falta una mujer.
Mientras tanto, Trump debe elegir para su equipo entre conservadores o cristianos.
Y me temo que está eligiendo a los primeros.

En Estados Unidos se vive un intento de golpe de Estado -civil, no militar- para que un presidente electo no jure el cargo. A eso responden las manifestaciones postelectorales contraDonald Trump desde el miércoles pasado.

El objetivo no es otro que evitar que Trump jure su cargo como presidente. Y aquí arranca la verdadera novedad: las manifestaciones antes de unas elecciones, sí, se entienden, pero no después, concluida la batalla, cuando lo único que se entiende es que todos han aceptado el resultado.

Pero el Nuevo Orden Mundial (NOM) no lo acepta. Quiere tumbar a Donald Trump y está dispuesto a subvertir el sistema electoral de la mayor democracia del mundo al precio que sea. Lo nunca visto, insólito.

Las manifestaciones son constantes y no en ciudades pequeñas, sino en Nueva York, Los Ángeles, Chicago, Dallas… En unos casos sólo con pancartas y en otras con incidentes y violencia.

El contrapunto está en el propio Trump, que no tiene pinta de ceder a las protestas, al tiempo que los republicanos van a soportar al nuevo invitado a la mesa… aunque cobrará, como ha dicho, un dólar al año por la Presidencia.Seguir leyendo