El título de este artículo parece la campaña publicitaria de unas clínicas dentales, pero solo en parte. No es una campaña de clínicas dentales, pero si lo es de un partido político, en concreto de Podemos. Podemos es un partido político que oculta, tras muchos visillos, su verdadera ideología, la comunista. Todos hemos visto a sus líderes reconocer abiertamente ser comunistas hasta que empezaron a tocar poder. A partir de entonces, lo empezaron a ocultar e intentaron camuflar bajo un manto socialdemócrata, que solo se creen ellos. No les interesa que ahora se sepa lo que realmente son, por algo muy básico, no vende nada bien.

Pero lo que si practican es una serie de campañas de intento de acallar las voces discordantes, como si de revolucionarios del 17 se tratara. No lo hacen fusilando ni ejecutando, porque no pueden, pero si intentando el acoso personal del oponente de cualquier forma que encuentren a su alcance y con métodos bastante evidentes para quienes lo sufren.

El pasado viernes día 4 de noviembre publiqué un artículo, “Los pijomunistas“, que ha tenido una gran repercusión a nivel de redes sociales convirtiéndose en un artículo viral. En él relataba mi opinión acerca de los líderes de Podemos en general y del caso de Ramón Espinar en particular. Es evidente que, al tener tanta repercusión, el artículo no solo fue leído por la gente que lee habitualmente este blog. El artículo también ha llegado a manos de militantes de Podemos y, especialmente, a manos de alguno de sus CM.

Hablo de método de Podemos porque, como lo he sufrido, ya lo tengo bastante claro. Es el típico del “poli bueno” y el “poli malo”. Me explico, recibo comentarios en el blog al poco tiempo de publicarlo. Los primeros son de gente que está de acuerdo con lo escrito, me felicita y da su opinión particular al respecto. Después llegan los comentarios de los troll podemitas. Cuentas falsas, cuentas recién abiertas en Google + y ningún tipo de identificación en sus perfiles, (lógico, lo habían abierto para comentar). A través de esa gente empiezo a recibir insultos, descalificaciones e incluso alguna que otra amenaza. Por supuesto no todos esos comentarios se han publicado.

A los comentarios publicados les voy contestando uno a uno. Como es lógico, ante insultos yo no doy las gracias y me quedo tan ancho, contesto. Voy contestando uno a uno, creo que alguno se me habrá quedado en el tintero, pero procuro hacerlo con todos. Después de la avalancha de comentarios insultando llega el “poli bueno”. “Yo no soy de Podemos y estaba completamente de acuerdo con el artículo, pero compruebo que el autor comete el mismo error que denunciaba, no admite las críticas”. Sigo contestando uno a uno, hasta que me canso de hacerlo. Y me canso porque los comentarios ya entran en la típica conversación circular que no va a acabar nunca y me canso, sobre todo, porque me doy cuenta que no hago más que seguirles el juego. Ya no se estaba hablando de lo escrito en el artículo, se estaba hablando de mí. Es decir, intentan diluir la base de todo para que no se hable de lo que ellos no quieren.

Llevamos varios procesos electorales en los que ha participado Podemos y solo en el primero superaron sus expectativas. A partir de ahí, en ninguno de los que han participado se han cumplido. En Podemos creen que por tener controladas las redes sociales conseguirán callar a los que nos oponemos a ellos, que somos muchos. Cualquier cosa en la vida se gana o se pierde por el esfuerzo propio, no se gana o se pierde a base de aniquilar al opositor de una u otra forma. Estos podemitas, herederos de los peores métodos stalinistas o castristas, se creen que todo el monte es orégano, o que nos chupamos un dedo. Pero no cuela amiguitos. A vosotros os ha fastidiado que el otro día un artículo de un desconocido, y muy crítico, se convirtiera en un artículo con medio millón de visitas, más de treinta mil veces compartido en Facebook y tendencia en Twitter el pasado Domingo día 6, y lo habéis querido anular. Pues leed clarito, queridos míos, no sé las lecturas que tendré en un futuro, pero desde aquí os voy a seguir dando todo lo que pueda y más.