El ensañamiento fiscal frena el progreso social

Recientemente hemos tenido conocimiento del informe elaborado por Barceló & Asociados sobre las consecuencias de la política fiscal del Principado de Asturias. Un estudio riguroso y científicoque demuestra cómo las políticas tributarias del gobierno asturiano están lastrando la economía regional e impidiéndole desarrollar todo su potencial de generación de riqueza.

Así, el citado informe fija la merma de la capacidad real del PIB asturiano en 1.000 millones de euros, casi un 5%. Lo que a su vez se traduciría en 18.000 empleos adicionales y una reducción del paro del orden del 20%. Pero una política fiscal amable y respetuosa con los contribuyentes no sólo tendría las consecuencias virtuosas que antes hemos comentado, sino que además, debido al aumento de la actividad económica, sería capaz de mantener los ingresos fiscales del Principado en niveles similares a los actuales, pero con la diferencia de que esos 120 millones de euros –que a día de hoy nos incauta el Principado– se quedarían en los bolsillos de las familias asturianas.

Los lastres de la economía y del progreso social asturiano se llaman: impuesto sobre sucesiones y donaciones, tramo autonómico del IRPF, re-impuesto sobre los hidrocarburos, impuesto sobre el patrimonio, impuesto sobre los actos jurídicos documentados, Impuesto sobre fincas o explotaciones agrarias infrautilizada, Impuesto sobre el juego del bingo, Impuesto sobre las afecciones ambientales del uso del agua, Impuesto sobre grandes establecimientos comerciales,Impuesto sobre el desarrollo de determinadas actividades que inciden en el medio ambiente,Impuesto sobre el desarrollo de determinadas actividades que inciden en el medio ambiente, etc.

Si, como ha demostrado el estudio de Barceló & Asociados, todos los anteriores impuestos autonómicos son dañinos para el progreso social de Asturias, hay uno que se lleva la palma, y ese no es otro que el que recae sobre las herencias y que hace que en Asturias se llegue a pagar 18.453euros por heredar 151.000, frente a los 126 euros que habría que pagar en Cantabria o los 184 en Madrid.

El impuesto sobre sucesiones tiene terribles efectos al provocar el exilio fiscal de los contribuyentes más pudientes, lo que ocasiona la pérdida de talento y de los ingresos fiscales que éstos efectúan a través del IRPF, la parte de IVA asociado a su capacidad de consumo y los frutos de sus inversiones y proyectos de negocio. Pero no ya sólo tiene efectos perniciosos en términos de recaudación neta para el Principado, sino que lo peor de todo es el mensaje que envía a la población: tu esfuerzo y ahorro no tienen recompensa, el fruto de una vida de trabajo y privaciones no revertirá en quienes más quieres, sino en quien Javier Fernández decida.

El ensañamiento fiscal frena el progreso social, tiene efectos perniciosos sobre la economía y el empleo y sólo se explica en base a la envidia igualitaria, un comportamiento sádico que consisteen infligir sufrimiento a otra persona con el único fin de experimentar excitación y satisfacciónmorbosa, un fenómeno digno de ser psicoanalizado. Anteponer prejuicios ideológicos al bienestar de tus conciudadanos, no ya sólo no es inteligente, es que además empieza a ser patológico.