Es inevitable, se que no tengo más remedio que hacerlo, pero vas a tener que perdonarme terrorista. Y vas a tener que perdonarme por muchas cosas porque se que todo es culpa mía, según una parte de mi sociedad que tú nos mates no es más que culpa nuestra.

Vas a tener que perdonarme por nacer donde he nacido, ya se que lo suyo hubiera sido que hubiera nacido en un sitio similar al que naciste tú y profesando la misma religión que tú, pero la desgracia ha hecho que no sea así. Me tienes que perdonar porque las prioridades en mi vida no sean las mismas que las tuyas, que la religión sea una parte más de mi formación y no la parte fundamental de mi vida.

Me tienes que perdonar por respetar tus creencias, a pesar de que tú no hagas lo mismo con las mías e intentes incluso matarme por tenerlas. Te pido mil disculpas porque mi mujer sea para mí mi compañera, mi pareja y mi complemento y no sea una simple sierva, muchas veces sexual, a la que ordeno y pego cuando a mi me viene en gana como tú haces. Te ruego me disculpes si pretendo que mis hijos crezcan en el respeto y no en en el odio, si pretendo que amen y no maten y si pretendo que ellos sean felices con lo que libremente elijan y no sólo con la religión.

Me disculparás si los líderes políticos que elegimos no son de tu gusto, pero los elijo en función a mi gusto y no al tuyo, intentaré no volver a cometer la desfachatez de no pensar en ti al elegir. Ruego me disculpes si no interiorizamos todo el sufrimiento que pueda tener la gente a tu alrededor, pero bastante tengo con ocuparme de la mía y fíjate, hasta ahora había caído en el error de pensar que tu gente sufría en gran parte por tu culpa.

Me vas a perdonar si intento disfrutar de la vida, aunque la forma de hacerlo no te guste. Me vas a disculpar si nuestros líderes políticos hacen algo que no sea de tu agrado por lo que yo tenga que pagar con mi vida por esa injusticia. Entiendo tu enfado si después de que vengas a nuestras casa a asesinar a los nuestros a sangre fría van nuestros ejércitos a acabar con vuestro armamento y campos de entrenamiento.

Se que tú te crees con el derecho de disponer de las vidas de todos, porque sólo alguien así puede matar a sangre fría a un desconocido. Me vas a disculpar, pero todo esto que te he escrito anteriormente y que algún estúpido compatriota pretende que yo asuma no lo asumo. La mayor parte de lo que te pasa es culpa tuya y, me vas a volver a disculpar, pero si se te ocurre tocar un pelo mío o de los míos, yo mismo iré a acabar contigo.