políticos
Os proponemos un juego, algo  que ya se hizo hace unos años en el blog Desde el Caballo de las Tendillas pero que sigue de actualidad, ¿cuántos políticos conoces? No, nos me referimos a los Rajoy, Iglesias, Rivera, Sánchez o demás; Aznar, Zapatero, Suárez y González no cuentan, ¡Pujol tampoco!
Nos referimos a los políticos que tú eliges en las elecciones, a los que tú votas directamente, a los que te representan en tu circunscripción. Imaginamos que sabes el nombre del alcalde
de tu población, pero ¿conoces el nombre del primer teniente de Alcalde o del Vicealcalde? A ver, dime el nombre de 2 diputados de tu provincia ¿y dos senadores? ¡La cosa se complica!

¿Lo dejamos? No, mejor seguimos, que queda poco. A ver, a ver, dinos el nombre del Presidente de tu Diputación, el de la Comunidad Autónoma es muy fácil, ¿no?, pero ¿y el nombre del vicepresidente de tu autonomía?, bueno, te lo ponemos más fácil, dinos el nombre de 2 diputados autonómicos, ¿no los conoces? Pero si seguro que los has votado y estás harto de ver su foto en la prensa. Por último, y Europa ¿cómo se te da?, ¿sabes que existe un parlamento europeo? Sí, claro, eso sí, pero dime el nombre de 3 eurodiputados.
Ciertamente es una pena. No conocemos a nuestros representantes, no sabemos el nombre de los políticos que representan nuestros intereses en las distintas cámaras representativas. ¿Quién tiene la culpa? Los ciudadanos tenemos una parte de ella, está claro, pero el sistema en general, y los políticos en particular tienen la mayor parte.
Actualmente los políticos para asegurarse un puesto en una lista han de llevarse bien con quien elija a esas personas, o pertenecer a una de las familias del partido de turno. Para ir en
una lista y presentarse a unas elecciones simplemente te han de escoger, no se tienen por qué valorar méritos profesionales o personales, simplemente ser de la cuerda del que elige, porque en la actualidad el sistema de primarias es un simple engaño.
¿Y cuál es la solución? Pues no lo sé. Una de ellas más vinculación por parte de los cargos electos, que bajen al suelo, que se relacionen más con la gente y no solo con su círculo, que se den más a conocer y se preocupen de los problemas de las personas normales. Otra solución sería la de las listas abiertas, que al votar en unas elecciones pudiéramos hacerlo por las personas, no por las siglas. En esta situación  los políticos se preocuparían de ser conocidos, de ser cercanos a las personas, puesto que muchas personas votarían a la persona, no al partido de turno.
Si los políticos fueran más conocidos, posiblemente se valoraría más su trabajo y dedicación y no serían necesarias mediadas de reducción del número de escaños en los parlamentos, porque la ciudadanía sentiría que el trabajo de sus políticos es útil y redunda en beneficio de la Sociedad.
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