Atletismo adaptado para ciegos.

Lo primero que hay que explicar son las tres categorías que hay:
B1. Ciegos totales.
B2. Deficientes visuales.
B3. Deficientes visuales con el mayor resto de visión.

Todos los que entran en la categoría B1, tienen que llevar obligatoriamente unas gafas tapadas. Estás gafas serán revisadas por los jueces antes de cada prueba, y así comprobar que están cegadas.

El Atletismo es, seguramente, uno de los deportes más difundidos entre las personas con discapacidad visual. Se practica en competiciones internacionales en más de 70 países. Todas las competiciones están organizadas de acuerdo al reglamento de la Asociación Internacional de Deportes para Ciegos (IBSA) y se aplican las reglas de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF), en todos los eventos tradicionales de Atletismo excepto para las pruebas de Carreras de Vallas, Carreras de Obstáculos y Salto con Pértiga. Las Reglas de la IAAF se aplican rigurosamente en el caso de los atletas con mucho resto visual (B3), mientras que es necesario hacer modificaciones en los casos de deficiencias visuales más severas (B2) y todos los que carecen de resto visual (B1).

Algunas de estas modificaciones incluyen ajustes en las instalaciones o en el modo de utilizarlas y en su mayoría regulan la forma en la que se le brinda asistencia a estas categorías (mediante guías atleta en las pruebas de carreras y mediante guías llamadores en las pruebas de saltos y lanzamientos).

La otra gran modificación del reglamento, tiene lugar en las pruebas de saltos horizontales, en los que la tabla de batida desaparece, sustituyéndose esta por una zona marcada con cal, que permite ver la última pisada del atleta antes del salto.

En las pruebas de velocidad y fondo la categoría B1, siempre corren con guía. Lo que más se suele utilizar para esta forma de guiar, es una cuerda anudada simulando unas esposas policiales. Así cada uno coge una argolla, y siempre estarán a la misma distancia uno del otro. La técnica de guía es sencilla. El guía y el ciego tienen que ir a zancada cambiada, con esto el braceo donde llevan la cuerda sea a la vez. También el guía tiene que acoplar su longitud de zancada a la del ciego y nunca ir más adelantado que él. Y obviamente, el guía tiene que cruzar la meta ligeramente más rezagado.

Para las modalidades de salto, longitud, triple o altura, el guía es llamador. Lo explico. Al deportista se le coloca a la distancia de su taloneo y el guía se coloca justo por delante de la zona donde se ejecuta el salto. Durante toda la carrera el guía va llamando al saltador mediante la voz. En el momento que el guía se echa a un lado gritará, ¡ya! Y el saltador ciego en ese momento sabe que le quedan cierto número de zancadas para saltar.

Yo, y mi tacto.