comunismo
En el mundo hay personas ricas, personas menos ricas, personas pobres y personas que viven en la mayor de las miserias. Si todos en este mundo interiorizáramos el sufrimiento de los que están a nuestro alrededor, o no tan cerca, no podríamos vivir. Saber de las grandes penurias que sufren millones de personas resultaría insufrible para cualquiera de nosotros. No podemos hacer nada más que tener con ellos la solidaridad que cada uno pueda y poco más, porque nadie somos culpables de eso. Otra cosa son los cauces a través de los cuales llegan esas ayudas a esas personas. Las ONG son poco, o casi nada, fiables y tienen muchas cosas que esconder y pocas de las que presumir.

Todos y cada uno de nosotros somos culpables de nuestra propia situación, de la de nadie más. Pero esto pasa tanto con la gente que tiene poco, como con la gente que tiene millonadas, excepto si es por asuntos sucios o turbios. Hace unos días Amancio Ortega, dueño de Inditex, ha sido nombrado como la persona más rica del mundo gracias a la revalorización en bolsa de sus acciones de Inditex. A la izquierda envidiosa poco tiempo le faltó para saltar a la yugular de Ortega. No se si debería o no pagar más, pero a día de hoy Inditex paga mil millones de € en impuestos en España. No está mal, ¿verdad?
La mayoría de los que se han lanzado a su yugular han sido partidos y líderes de partidos políticos de izquierdas. Es decir, la mayoría de los que han saltado a la yugular de Amancio Ortega son partidos que deben su existencia a los impuestos que se pagan en España, los de todos incluídos los de Inditex. Ellos viven exclusivamente de las subvenciones del estado, estado que se nutre de impuestos, impuestos que pagamos todos. Es decir, los partidos (empleados) se quejan de sus pagadores (nosotros) y, sobre todo, de los que más les corresponde pagar por ingresos.
Es curioso que las quejas las capitaneen, además, quienes más tienen que callar, como por ejemplo Izquierda Unida. A este partido sus deudas con Hacienda, Seguridad Social y bancos les inhabilita completamente para hacer este tipo de quejas. Viven de nuestros impuestos y no repercuten en la sociedad nada de lo que reciben. Pero es más curioso todavía que quienes más ponen el grito en el cielo son los que no han puesto un huevo en la vida. Garzón e Iglesias han tenido como objetivo vivir de lo público desde que se les cayeron los dientes de leche.
Lo que tiene toda esta gente es una envidia y un afán de lucro que pretenden ocultar con su supuesta solidaridad. Van de solidarios por la vida, pero no les toques un duro de lo suyo porque antes de que ellos renuncien a un duro se apagaría el sol. El comunismo iguala por lo bajo. Se ataca al trabajador, al inteligente y al emprendedor para que nadie destaque por encima de los líderes del partido. A partir de ahí ya lo tendrían todo controlado a cambio de una miserable limosna por no hacer nada. ¿Y quién va a rechistar ante quien reparte la limosna? Pues eso, nadie. Vagos y envidiosos a más no poder.