Fuiste embajador satánico en el Caribe, ejerciste como pocos ordenando crímenes, torturas y arruinaste las vidas de millones de cubanos, convirtiendo la isla en un lupanar de “todo a cien”.

Fundaste una dinastía que nada tiene que envidiar a la coreana, con su rey, su principito y sus princesas.

Importaste hambre, dolor y muerte entre los que decías tuyos… arrojaste de la isla a casi todos los blancos y ahora Cuba, la que en su día fue perla, se ha convertido en un trozo de carbón negro, del que los Reyes Magos traen a los niños que se portan mal.

Pero el pueblo cubano que en su día te acogió como a su libertador, sin saber que no eras más que un feroz lobo bajo la piel de cordero; no sabía, no podía imaginar, la que se le venía encima.

Tengo varios amigos personales que pasaron por tus cárceles y sé lo que hiciste el último verano y todos los anteriores.

No tuviste escrúpulos en eliminar físicamente a tus mejores hombres para que no te hicieran sombra, como Camilo Cienfuegos y tantos otros.

Atado y bien atado lo dejaste en manos de tu clan y la cosa va para largo, como tú, que viviste y viviste hasta ver morir a centenares de miles de cubanos en las condiciones más ignominiosas.

Pero no llores desde el Averno,…. aquí y ahora te harán homenajes por todo el mundo,…. alabarán tus crímenes y ensalzarán tu “justiciera” espada culpando al sargento Batista y al “imperialismo norteamericano” de toda la sangre por ti vertida,…. te cantarán sobre los escenarios y en las televisiones los millonarios titiriteros subvencionados.

Volverán a colocar tu imagen serigrafiada con el Cohibas de veinte euros sobre el pecho de los sucios vagos y maleantes, esos habanos de los que te fumabas unos cuantos cada día de a veinte euros “evry guan”,…. 20 euros, el salario mensual que pagáis a un cubano cualquiera mientras tú y tu clan seguis haciéndoos archimillonarios.

Sólo lamento que hayas muerto sin dolor, sin sufrimiento y creyéndote tus propias mentiras.

¡A LA MIERDA, COMANDANTE DE LA MUERTE!

¡VÁYASE USTED A LA MIERDA!