Ahora que pasan los años y cada vez me hago más mayor curiosamente me acuerdo de muchas cosas del pasado, aunque muchas veces no recuerde ni lo que he comido poco después de hacerlo. Ahora que “tenemos la suerte” de tener tanto “imberbe” sabiondo y al cabo de la calle de todo, yo recuerdo cada día más frases que me decían mis abuelos. Ahora que cada día hay más votaciones, más “libertad de expresión” y más posibilidades para que cualquiera sea escuchado o leído recuerdo más una frase en especial. Una frase que decía mucho mi abuelo era: “a los tontos también les ampara la ley”. Ahora que pasa el tiempo me doy cuenta que la validez de esa frase es cada vez mayor y que podría incluso ser modificada: “la ley ampara sobre todo a los tontos”.
Acabamos de pasar por la celebración de uno de esos días que cada vez entiendo menos en países como el nuestro: “el día del orgullo gay”. Entiendo muy poco esa celebración en España porque en este país el hecho de ser homosexual está completamente asimilado y normalizado. No entiendo ese tipo de reclamaciones en países como el nuestro. Las entendería perfectamente si los que se manifiestan aquí cogieran un avión y tuvieran el valor de celebrar ese tipo de días en países donde los homosexuales, no sólo no son admitidos si no que son ejecutados.
En España ser homosexual no sólo es un hecho completamente normalizado, diría más, tienen un gran poder y una gran influencia en la sociedad. Tanto que los políticos, los tontos a los que sobre todo ampara la ley, los utilizan para practicar su demagogia barata y su populismo asqueroso, sobre todo si son de izquierdas. Luchar contra una inexistente discriminación practicando la persecución y la discriminación contra otros colectivos es una curiosa forma de poner en práctica ese populismo y esa demagogia.
Ese es el caso de la Secretaria General del PSOE de Madrid, Sara Hernández, quien ha promovido en el ayuntamiento que dirige (Getafe) una “declaración institucional contra la homofobia”. En esa declaración se dice que el perfil del homófobo es el de un hombre blanco, delgado y católico. Es decir, así de golpe luchan contra una hipotética discriminación y persecución practicando una discriminación y persecución real. No puedo calcular los millones de hombres españoles que tendrán esas características con las que esta iletrada generaliza. Pero estoy seguro de algo que serán, o seremos, millones. Todo esto lo dice sin despeinarse y siendo apoyada por todos los partidos, excepto el PP, de la corporación, (incluido Ciudadanos).
Si generalizar de esta manera no es un delito en sí entonces es que el raro soy yo y me tengo que bajar de este tren en la próxima estación. Antes, cuando a los tontos también les amparaba la ley no les sufríamos tanto. Ahora que son los tontos los que legislan y mandan, no sólo es que también les ampare la ley, es que la ley son ellos.